Su poder comunicativo, es indiscutible. Su empatía en las distancias cortas, es reconocida. Tiene cualidades del líder, que trata de convencer a través de la palabra. Sus enemigos dicen que vende humo y sus ” victimas” que más  que seducir, lo que hace es desdecir. Hay cierto consenso en que es un seductor, pero no lo ha tenido fácil.

Desde muy joven, picó piedra en el escabroso terreno culé. Formó parte de una candidatura perdedora y fue la imagen seductora del inolvidable “Elefant Blau”, que decidió presentarse a unas elecciones, frente a un poderoso rival.  Su discurso innovador, el romper estereotipos, el impulsar el orgullo de ser culé, el anhelo sin complejos,  a ganarlo todo, le proclamaron indiscutible vencedor.

 La herencia, siempre la herencia, le obligó a bailar con la más fea. Traer a un entrenador desconocido, liderar una directiva de amigos leales, pero también de tecnócratas de la puñalada trapera, (niño de mamá incluido), renovar una plantilla, despedir a ídolos venidos a menos, digerir el golpe, casi mortal, de la Moción de Censura, apostar por un entrenador de la casa, que como tal, ni en su casa conocían.

Además, dio la cara ante los Boixos Nois, vivió la miserable Acción de Responsabilidad, que pretendía hacer estragos a la seducción. ¿Estudias o trabajas? ¿Bailas? El fiestero con puros y cava, el de Luz de Gas, siempre de la mano de la más fea del baile. Le sucedieron, el “pollito pera” y el “tonto útil”, que no dudaron en que se condenara al Club, algo único en la historia, para no acabar en el baile de las rejas y camisetas con rayas  verticales.

En 2015, nuevas elecciones y Laporta ve como se baila al son del sextete. En 2021, la gente no solo quiere nuevo presidente, quiere al seductor que no les embauque y Laporta arrasa frente al “mossen”, pero pronto conoce los estragos de la herencia, sí la herencia, y vuelve a bailar con la más fea;  llámese chantaje de la Liga, no renovación de Messi, límite salarial excedido, contratos estratosféricos y diferidos en el tiempo, Espai Barça y grupos mediáticos desmadrados.

Laporta, el seductor, da la cara, es valiente, atrevido, contradictorio, impulsivo, racional,  desmesurado, generoso, irritable, emotivo. Laporta, el seductor, nunca rehúye bailar con la más fea para sorpresa de los que quisieran que bailara, al son que ellos marquen…

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