Nunca te defrauda un Barcelona – Sevilla, partido entretenido, muy abierto y que finalmente termina se decantó del lado blaugrana para así recuperar, provisionalmente, el liderato. No sin sudar tinta, porque Xavi se la jugó con Rafinha de interior, Gundo como pivote y Lamine en el extremo derecho, pero el experimento no funcionó y para más inri el brasileño Rafinha dejaba la cancha por lesión; pinta para dos o tres semanas de baja, dando paso al bueno de Fermín.

El club catalán no estaba jugando mal, de hecho, una preciosa asistencia de Cancelo a Joao Félix debió ser gol, pero el “14” golpeó muy fuerte el esférico, con todo a favor, y el balón se estrelló en el travesaño. Como era de esperarse, el Sevilla también estaba teniendo sus chances a la contra y con transiciones rápidas hacia la portería defendida por Ter Stegen metió el miedo en el cuerpo a toda la afición qué se hizo presente en Montjuic.

Pues nada, sin tiempo para más, terminaron los primeros 45′ con un amargo 0-0. No variaron mucho las cosas en el comienzo del segundo tiempo, al menos desde el juego porque en lo táctico salió el Sevilla a trabar y ralentizar el juego y el Barça de a poco caía en la trampa. Pero empezó a jugar Fermín López, mostrando una credenciales que intuiamos todos los cules pero habíamos visto a cuentagotas; potencia, detallazos de calidad, pases filtrados, todo un repertorio que nos hacia pensar que Gündogan se había puesto la camiseta de Fermín.

Y Lamine, nunca te falla el juvenil, después de un primer tiempo algo apagado, en el segundo tiempo sacó el catalogo de regates, fintas sin balón, pases de fantasía y una manera de jugar simplemente alucinante. Mientras Lewy parecía negado con el gol y Joao Félix estaba más fallón que de costumbre, Gavi sostenía le equipo desde la medular… y cuando el partido peligrosamente se complicaba, avanzando velozmente hacia el empate, apareció nuevamente el genio “aladine” Yamal.

Ferran que salió como revulsivo, metió un milimétrico pase para una muy buena diagonal de Lamine, el cual, intentando bajarla para Lewandosky, la estrelló en Sergio Ramos. Autogol, 0-1. Pues siendo un ícono del Real Madrid, fue un gol para subir el marcador y darnos tres puntos pero también un gol “sentimental”. Habia dicho Ramos en la previa que “sería lindo marcarle al Barcelona en su vuelta al Sevilla”, pues si, marcó, pero en propia puerta… y a recoger cable.

No logró el FC Barcelona aumentar la renta aunque la tuvo, y con un cambio medio reculete de Xavi sacando a Lamine y metiendo a Oriol Romeu, el Sevilla se vino arriba y tuvo sus chances de empatarlo. Mal el Barcelona, haciendo tiempo para sacar cada lateral o tiro de esquina, reventando la pelota ante cada ataque sevillista y no logrando controlar la ventaja desde el balón y el correcto posicionamiento en el campo.

Se viene la visita al Porto en el partido clave de la fase de grupo de Champions y ganarlo será vital, pero hay todavía mucho que mejorar. ¡Cuanta falta hace De Jong, Pedri y la mejor versión de Araujo! Esto sigue.

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