Hemos asistido al pánico atroz del nacionalmadridismo de volver a ver al Barça revalidar el Campeonato Nacional de Liga. Todo vale. Señalar desde la TV de un club a los árbitros como centro de la diana, solo con el propósito de ocultar sus miserias y adulterar la competición.

Todo ello valiéndose de la ingenuidad de la borregada y utilizando el auto del Juez de instrucción, que realmente no cambia gran cosa en el proceso. Poco difiere del auto de la Jueza en primera instancia que llevó adelante la querella de La Fiscalía Anticorrupción, donde señalaba Que “Sandro Rosell, Bartomeu y Enriquez Negreira, tenían un acuerdo verbal “estrictamente confidencial para beneficiar al Barça”, imputando los delitos de corrupción continuada vía deportiva, administración desleal y falsedad en documentos.

En el nuevo auto del Juez, se añade el Delito de Cohecho, en contra de los pensamientos de la Fiscalía Anticorrupción, quien sigue manteniendo que el delito aplicable es el de corrupción continuada vía deportiva, por temor a que los abogados del Barça puedan desmontar este delito, con relativa facilidad por mucha jurisprudencia europea que exista.

Por el momento, según el auto del Juez, se mantendrá el delito solicitado por la Fiscalía al menos hasta el período de instrucción, dando a entender que al final se optará por una de las vías.

Ahora bien, ¿Que cambia en el proceso con el delito de cohecho? Básicamente, 3 puntos: En primer lugar, ampliar los años de prescripción a 15, por lo cual contaría desde 2008 y no 2010, como en el delito de corrupción continuada vía deportiva, que entraría en vigor en el verano de 2010.

En segundo lugar, el cohecho sería más fácil de demostrar, que la corrupción continuada Via deportiva, ya que en esta última se tiene que demostrar un hecho concreto, un partido concreto o un árbitro concreto. Mientras que, con el cohecho, solo sería necesario demostrar a través de una confesión o documento, que Enriquez Negreira tenía poder de designar o corregir ascensos.

De aquí, el registro a la CTA, con el fin de buscar los nombres de los informadores para verificar si se modificaron o recibieron presiones por parte de Enriquez Negreira, al quedar constatado por las actas, que el exvicepresidente del CTA no tenía entre sus atribuciones, que la designación.

Por último, el circo mediático. Ya que el cohecho sería juzgado por un jurado popular. Es decir, si 5 personas del jurado son del Barça, sería inocente y si por el contrario, 5 personas son del Madrid, sería culpable. Atendiendo al fanatismo endémico y pasional de este país latino, personalmente, pienso que la sentencia la tendría que desarrollar un Juez. Eso sí, que quede claro que Aguirre es el Juez instructor, quien dibuja la pieza, el escenario y el relato, donde solidificar una teoría que posteriormente se tiene que demostrar. Aquí no hay sentencia.

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