Penúltima jornada de Liga, antes del parón navideño, con un partido definido como una “Final”, por Xavi Hernández en la rueda de prensa previa. En una encendida comparecencia ante los medios de comunicación, el míster pidió paciencia, estabilidad (porque “algunos, en la primera curva ya se han bajado”) y explicó a que se refería, cuando dijo que el Barcelona era aún un equipo “en construcción”.

Tanto para lo bueno como para lo malo, fue, quizás, la más honesta rueda de prensa que se recuerde del egarense. “Primero decías que era el Ferguson del Barça y ahora que estoy casi fuera. Me volvéis loco”. Espetó a una de las preguntas que le hicieron. Reafirmó su buena sintonia con el Presi, con Deco, y que no entiende el revuelo armado a partir de los dos últimos encuentros, pues los objetivos primarios ya se han cumplido.

Clasificarse a octavos de Champions, de ser posible como primeros de grupo y mantenerse vivos en la Liga eran los primeros objetivos a cumplir y así ha sido, más allá de las formas. Mestalla será el reducto que enfrente a dos equipos necesitados de recuperar puntos y sensaciones, porque si el Barcelona no puede desconectarse más de los punteros, el Valencia está más cerca de los puestos de descenso, que de los que dan acceso a competencias europeas.

La temporada pasada termina el Valencia salvándose por un pelo y en la presente ya está caminando por la cornisa; las estadísticas tampoco ayudan mucho porque los amigos de Flashcore, lider mundial de estadísticas deportivas, nos avisan que el FC Barcelona ha vencido al Valencia en los últimos cinco encuentros por Liga. Pero, el conjunto catalán, por su parte, llega inmerso en un aluvión de críticas a causa de los últimos resultados y la fluidez del juego.

Eso nos lleva a preguntarnos, ¿volverá Xavi al 4-4-2, cómo “sistema de seguridad”, buscando ganar estabilidad sacrificando, aún más, si se quiere, la punta de ataque? ¿O reforzará su 4-3-3, sumando a Cancelo al medio del campo para generar superioridades? Visto lo visto en los últimos partidos y leyendo entre líneas alguna frases de la rueda de prensa, pareciera que Balde y Cancelo serán laterales naturales, cada quien por su respectiva banda.

Christensen y Araujo como pareja de centrales y un medio del campo con De Jong y Gundogan en el doble pivote, con Pedri y Fermín completando el cuadrado, o sumando a Cancelo para que ataque el pasillo interior. Adelante, da la sensación de que jugarán Joao Félix y Lewandowsky seguro, probablemente acompañados por Rafinha, si el asunto es un 4-3-3 ¿Cuál Barcelona veremos mañana? Esa es la incógnita.

El que sometió a todo un Atlético de Madrid o esa versión descafeinada, empanada, en donde cualquier rival, pequeño o grande, se le sube a las barbas. Xavi ha pedido “unidad y estabilidad”, pero la plantilla debe entender que mañana la puesta en escena debe ser tal que al menos aleje hasta enero los fantasmas de la guerra interna, y eso pasa por ganar de forma inapelable al Valencia de Rubén Baraja en un Mestalla, probablemente, a reventar.

Como jugador, Xavi tuvo más vidas que un gato y supo reinventarse a tal punto que pasó de ser “el cáncer del equipo” a una leyenda total y absoluta del club y de la Selección española. Es nuestro deseo que como entrenador pase algo similar, pero todo lo que no sea ganar mañana puede abrir la caja de los truenos. Ciertamente, será “una Final” y hay que ganarla como sea.

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