Más de mil días después regresa el FC Barcelona a unos octavos de final de la Liga de Campeones, una ronda que en otros tiempos tenía al equipo culé como participante fijo. Lo hace visitando a un Nápoles en llamas, después de la destitución, en las últimas horas, de su entrenador, Walter Mazarri y la llegada de Francesco Calzona.

El Estadio Diego Armando Maradona recibe a dos equipos en horas bajas, pues aunque el equipo italiano es el vigente Campeón, parece que el éxito le ha sumergido, paradójicamente, en una crisis de alto nivel. Además, su gran estrella, Víctor Oshimen, aunque llegará al partido, no sabemos en qué condiciones físicas se encuentre.

Pero, el FC Barcelona tampoco está para tirar cohetes, tenía dos temporadas sin disfrutar de un partido de la ronda del KO de la Liga de Campeones y francamente ha sido una temporada convulsa, sumergida en malos resultados, dudoso juego, y la renuncia de Xavi Hernández al finalizar la temporada.

De hecho, pareciera que la Champions es la última bala de un equipo que ya quemó sus cartuchos en la SuperCopa de España, en la Copa del Rey y está bastante complicado para renovar su título liguero. Se presenta, pues, el máximo torneo de clubes como la tabla de salvación deportiva, económica y moral al maltrecho equipo catalán.

El Nápoles nunca ha vencido en partido oficial al FC Barcelona y la última vez que se vieron las caras fue el 24 de febrero de 2022, en un partido por la Europa League, ganando los cules 2-4 en su visita a San Paolo. Incluyendo este partido, el Barcelona ha ganado tres y empatado dos en los últimos cinco encuentros jugados entre ellos.

En febrero de 2020, también jugaron el partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones en Italia, terminando con empate a uno aquel partido. Tal parece que Iñigo Martínez hará pareja de centrales con Araujo, algo que particularmente preocupa porque Cancelo jugaría por el lateral izquierdo y habrá que estar muy atentos en ese flanco.

Las últimas veces que ese tandem ha jugado y el rival pone a alguien rápido por ahí, los blaugranas han tenido problemas porque Cancelo sube y Martínez no es muy rápido por lo que el rival recupera y lanza el ataque por ese lado. Pedri, que probablemente sea el interior izquierdo y Fermín, el posible falso extremo, deberán echar un cable a los defensas.

Lamine y Lewandowsky serán las bazas en ataque, con Gundo y de Jong completando la medular. Cuatro centrocampistas para intentar controlar desde el balón el partido y evitar que se vuelva un correcalles; el peligro de eso, es regodearnos con la pelota pero usarla poco para ser incisivo en ataque e intensos en cada transición.

Es una incógnita el Nápoles que veremos mañana. Al tener un técnico recién llegado se intuye que aguantaran atrás, ordenaditos en defensa e intentar hacer daño cuando se tenga oportunidad. Pero, la premisa sería conseguir un buen resultado, incluso un empate, para obligar a resolver todo en el partido de vuelta y así tener más tiempo para que el míster prepare el partido y tenga en mejores condiciones a Oshimen.

Por su parte, el Barcelona, de ser posible, debe intentar resolver la eliminatoria de una vez si esta se le pone de cara para evitar sobresaltos en la vuelta.

Empieza la hora de la verdad y el momento de jugarse la última ficha en la búsqueda de salvar la temporada; es de imaginarse a los de Xavi listos para salir mañana a dar un golpe sobre la mesa. Esperemos que sí.

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