Reapareció el FC Barcelona en la ronda del KO de la Liga de Campeones y lo hizo saldando un empate en el Stadio Diego Armando Maradona, un amargo empate, la verdad. Habrá que esperar el partido de vuelta en Montjuic para intentar certificar el pase a los cuartos de final de la máxima competición continental de clubes.

Arrancó el conjunto culé subido a la moto en San Paolo, los locales prácticamente no salían de su campo y Lamine ya les había metido el frío en el cuerpo un par de veces a los napolitanos. Los primeros veinte minutos daban la sensación de que el Barcelona se lo iba a llevar por delante al equipo italiano y todo se encarrilaría rápido, a favor de los catalanes. Pero, no.

La tuvo también Lewy, tras un gran pasé de Pedri, e incluso Gündoğan, con un trallazo que el meta rival supo controlar. Xavi había puesto en el once inicial lo mejor que tenía a mano, con Christensen nuevamente de medio centro y la verdad, llegado el minuto 30 del primer tiempo, parecía que el Barça lo tenía todo bajo control.

Pero al no concretar, empezaron a crecer los del debutante Calzona, que había advertido en la rueda de prensa previa que “no tenía miedo al Barcelona”. Parecieron acusar el cansancio los blaugranas y sacaron el pie del acelerador, lo que aprovechó el conjunto partenopeo para tomar control de la posesión, pero sin generar absolutamente nada. Así terminó el primer tiempo.

Y asimismo, comenzaba el segundo tiempo: los locales dominando el balón y proponiendo mucho más, con las líneas más arriba. Aun así, Pedri, metía un hermoso pase para Lewandowsky, que recibe de espaldas y después de un par de amagues, saca un disparo raso y fuerte al palo derecho del arquero. Golazo. Minuto 60.

Pero, volvimos a los viejos vicios de nuestra historia. En lugar de ir a por el segundo gol y liquidar la eliminatoria, dan por bueno el 0-1 porque se está jugando de visitante. Así las cosas, el rival se viene arriba, empezamos a caminar por la cornisa, y a la primera te empatan el partido y empiezan a sobrevolar los fantasmas por todo el campo de juego.

Dicho y hecho, Oshimen estaba siendo muy bien controlado, aportando poco al partido, cuando recibe un pase filtrado, deja por los suelos a Iñigo Martínez y dispara al palo lejano de Ter Stegen, 1-1. El Barcelona se disparaba sólito en el pie en ese minuto 78, y por supuesto, el Nápoles se venía arriba buscando la remontada. Xavi no movía el banquillo y el debutante Calzona, soñaba con llevarse la victoria, con once de los suyos más los fantasmas que jugaban en contra del Barça. El Nápoles más con el corazón que con fútbol, llevaban peligro, pero si ser un ciclón, ni mucho menos; eran los nervios de ver escapar la victoria quienes metían al Barcelona en problemas.Y por al menos una vez, pudo haber hecho justicia el fútbol, pues Gundo tomó un balón en la frontal, ya en tiempo de descuento, y sacó un zurdazo que se fue ancho por muy poquito. Mereció ganar el conjunto blaugrana, pero al final fue empate; un empate que sabe a muy poco para los de Xavi y a gloria para los de Calzona, que tendrán una bala más en la recámara dentro de tres semanas. Y si bien es cierto que seguramente Xavi recuperará algunos efectivos y los cules jugarán en casa el partido de vuelta, no es menos cierto que Calzona habrá tenido más tiempo para trabajar al equipo, preparar mejor el partido, y tener tiempo de que Víctor Oshimen mejore físicamente. Es asunto de estado para el FC Barcelona pasar a cuartos, sigamos confiando.

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