Después de unos días turbulentos en Can Barça y todavía sin tiempo para asimilar la derrota frente al Villarreal y el anuncio de despedida de Xavi Hernández, llega a la montaña Mágica, el siempre incómodo Osasuna. Hace poco más de dos semanas, estos mismos equipos se veían las caras en una de las semifinales de la SuperCopa de España, con triunfo 2-0 para el conjunto culé.

Pero no fue, ni mucho menos, coser y cantar porqué los entrenados por Jagoba Arrasate, son un equipo serio y trabajador, que vende cara su piel. Marchan décimo segundos en Liga, pero han ganado tres de sus últimos cinco encuentros ligueros, lejos de los puestos que dan acceso a los torneos europeos, pero también lejos de los puestos de descenso.

Sea como sea, los visitantes llegan en una buena dinámica, con la sensación de que van en ascenso, mientras que los locales saben bien que mañana es un día para que los jugadores hablen en el campo. Xavi, con su comunicado, ha puesto el balón en el tejado de los jugadores; algunos lloraron tras la decisión del míster, otros le respaldaron públicamente, pero donde en verdad hay que hablar, es dentro del rectángulo de juego.

¡Y vaya que se necesitan esos tres puntos! Estamos empatados con el Atlético de Madrid en el tercer puesto y el Athletic Club de Bilbao nos respira en la nuca, soñando con ese cuarto puesto que le de acceso a la Liga de Campeones. Flashcore nos indica que el Barcelona ganó los últimos cinco encuentros al Osasuna. Aparte de los lesionados ya conocidos en el FC Barcelona, se suma a la lista el portugués João Félix, con un esguince de tobillo. El Osasuna todavía tiene fuera de combate al chimy Ávila, pero cuenta con el siempre peligroso Budimir; el Barcelona sabe que es un “partido trampa” de manual porque, ahora mismo, los “necesitados” son los blaugranas. Veremos si esa “piña” que se produjo en casa de Robert Lewandowsky, con una comida para la plantilla, termina haciendo un “click” en el equipo y vemos, nuevamente, un conjunto valiente, bravo, intenso en la presión y en el juego y con ganas de ganar. Seguramente habrá continuidad para Lamine Yamal, junto a Ferrán y el mencionado Lewandowsky. La idea tiene que ser la misma del día de la SuperCopa, no dejarlos venirse arriba, ni transicionar, cerrando con tres defensas y juntándose mucho Frenkie y Pedri en la medular, casi como un doble pivote para liberar a Gundogan arriba. Mientras más rápido se ponga el Barcelona arriba en el marcador, más tranquilo podrá jugar y así se podrá aislar de tantas situaciones externas. Ojo con el “pivoteo” de Budimir cuando baja a recibir porque suele arrastrar a su marca muy lejos y cuando recibe, pivotea para uno de los mediocampistas o extremos, con frecuencia Moi Gómez, para luego ir a recibir el centro desde el lateral. Lo más probable es que Xavi le empareje con Ronald Araujo para que la batalla no sea desigual y el uruguayo pueda imponerle condiciones, atándolo en corto. ¡Hay mucha expectativa por ver el ambiente mañana en el Estadio Olímpico de Montjuic! ¿Se llenarán las gradas? ¿Habrá alguna pancarta para Xavi tipo “Gracias míster” o “Xavi quédate”? ¿Cuál será la puesta en escena de los jugadores? Ojalá que todo eso pase a un segundo plano para que los protagonistas puedan centrarse en el partido y lograr una imprescindible victoria en lo futbolistico y en lo anímico.

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