Vergonzoso papelón el que se ha cascado el FC Barcelona, frente a su gente, enfrentando a un submarino que salió a flote a costa de un equipo que presentó su dimisión en Liga y en el banquillo. La puesta en escena, tanto en lo individual como en lo colectivo, es cuanto menos, absolutamente preocupante para lo que se le supone a un equipo de élite.

Duele ver a este Barcelona así, comandado por una leyenda del club, santo y seña del mejor Barcelona de la historia, Xavi. Pero, que es un querer y no poder. En otro horrible primer tiempo, el Villarreal, sin hacer gran cosa, estaba anunciando que podía ser una noche muy larga. Gol anulado a Baena los 6′ hacía volar fantasmas en la Montaña Mágica.

Pero para “mágica”, la suerte que estaba teniendo hasta ese momento el equipo local, porque ahora era Gerard Moreno al que le anulaban un gol por fuera de juego de Sörloth. Sin embargo, a la tercera fue la vencida, pensábamos que nos íbamos con empate al vestuario, pero apareció el bloopper del día para firmar el 0-1.

En una jugada aparentemente inocente desde un saque de banda, Oriol Romeu no pudo defender y Christensen se despistó en la marca, gol de Gerard Moreno. Parece que los blaugranas si no la hacen de entrada, la hacen de salida y estamos saliendo a bloopper por partido; un dato que no nos lo dio Flashcore, pero que es ciertamente preocupante.

El segundo tiempo arrancó más movido, dando entrada Xavi, a Cancelo, Cubarsí y Pedri por Héctor Fort, Christensen y Romeu. Cuando los locales empezaban a levantar vuelo de la mano de Lamine Yamal, otro error en defensa: Cancelo no pudo despejar un balón aéreo y el ex canterano Ilias Akhomach aprovechaba para poner el 0-2 y el nervio en las gradas.

Se cumplía una vez más la “La Ley del Ex”, esta vez en el peor momento. Y aquí comenzó una especie de guión cinematográfico escrito por el mismísimo Alfred Hitchcock, pues en solo 10 minutos el FC Barcelona, creanlo o no, le dio la vuelta al partido. Gündoğan toma un rebote en la frontal del área y clava un zurdazo en el palo lejano del arquero, minuto 61.

Pedri se avispa en un balón suelto dentro del área del Villarreal y mete otro zurdazo para poner las cosas 2-2, minuto 68; corner que Bailly intenta despejar y la clava en propia puerta con la ayuda de Ronald Araujo, minuto 71 y 3-2. Brutal, sublime, hermoso, pero en vez de seguir acosando el área de Jorgensen, los cules sacaron el pie del acelerador.

Probablemente pensaron que ya el trabajo estaba hecho, pero nada más lejos de la realidad pues la mala fortuna otra vez se cebaba con los catalanes. Lean con calma la secuencia: Gonçalo Guedes se va lanzado hacia el arco defendido por Iñaki Peña y saca un sambombazo inatajable, poniendo el 3-3.

Luego, en una muy buena jugada de ataque del equipo local, el árbitro interpreta mano dentro del área del defensa del Villarreal y sin pensarlo pita penalti. Pero, luego lo llaman del VAR para revisar la jugada y decide que no fue penalti (realmente no lo fue) y eso terminó por desquiciar a Xavi y a todo el equipo, que se vino arriba buscando el cuarto gol.

Eso provocó que en una de las contras del submarino amarillo, se armara un paripe en el área del Barcelona y Sørloth, en el 90+9′ pusiera el 3-4 para desconcierto de todo el equipo. Y como si no fuese suficientemente cruel el asunto, Morales en el 90+12′ ponia el quinto y certificaba una vergonzosa manita de la cual no se tiene recuerdo en Camp Barça.

En semana y media se fue al traste la SuperCopa de España, la Copa del Rey y tal parece que la Liga, también. Xavi, en rueda de prensa, comunicaba que al finalizar la temporada, dejaba el banquillo del FC Barcelona. Probablemente, haga falta que también algunos jugadores sigan ese camino y empezar todo de cero y con La Masia como buque insignia. Es de pronóstico reservado lo que pueda ocurrir de aquí en adelante, lo que sí es cierto, es que, como lo dijo nuestro amado Pep Guardiola, los jugadores son los primeros que deben dar un paso adelante para sacar los resultados. Que Xavi ha errado mucho, lo saben hasta los que no ven fútbol, pero los fallos y falta de concentración y/o actitud de algunos jugadores, realmente clama al cielo. Amanecerá y veremos.

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