El Estadio Olímpico de Montjuic se viste de gala para el, hasta hora, partido más importante de la temporada. Catalanes y napolitanos se juegan el pase a cuartos de final de la Liga de Campeones, después de un 1-1 agridulce para los cules en el partido de ida, pues todo pintaba para que el Barça dejara la eliminatoria vista para sentencia aquel día.

Ya son cuatro años que el FC Barcelona no alcanza los cuartos de final de la máxima competición continental y mañana, en palabras de Xavi en la rueda de prensa previa, es “una oportunidad para lograrlo…pero sin miedo”. Apeló también el mister, a la fanaticada. A llenar las gradas del Estadi e inclinar la balanza así, en un partido “muy parejo”.

El Nápoles no ha podido derrotar al Barça en los últimos cinco encuentros que se vieron las caras, pero le ha empatado en tres ocasiones. Destacó Xavi, el peligro del tridente del equipo italiano (Osimhen-Kvaratskhelia-Politano), aunque el jugador que “más le gusta” de los napolitanos, es Stanislav Lobotka, por su aporte en la mitad del campo.

Es claro que los de Francesco Calzona llegan mucho más ajustados técnica y tácticamente al partido, con un Osimhen con más minutos en sus piernas y recuperando a todos sus lesionados. Decía Ter Stegen en la rueda de prensa previa, que la clave para mañana es “tener el balón y presionarles mucho”.

Las bajas del equipo blaugrana son bien conocidas y no recuperarán a Ferrán para este partido, por lo que parece claro que el once de Xavi será el mejor que tiene a disposición: Ter Stegen, Cancelo, Araujo, Cubarsí, Koundé, Christensen, Fermín, Gündoğan, João Félix, Lewandowsky y Lamine Yamal. Sorprendería ver a cuatro centrocampistas mañana.

Koundé en el partido del fin de semana, acompañó muy bien a Lamine por su banda, pero Cancelo y João Félix incidieron poco por el lado izquierdo. Repito lo mismo de la previa pasada: a João Félix hay que dejarlo mano a mano con el lateral y Cancelo meterse como interior para atacar el pasillo central…y que el central de ellos dude en salir o quedarse.

Eso, además, genera espacios para que Fermín los ataque desde segunda línea y sea opción de pase para los venenosos centros de Lamine Yamal. Ayudaría mucho en ataque, ver a Cubarsí pararse como medio centro, cuando el equipo ataca y que Araujo sea el central corrector. Paciencia para mover el balón debe ser la consigna.

La Champions no entiende de “malos días”, pues un error, una pájara, una desconcentración y te vas a casa. No olvidemos que cuando el partido comience, el global está 1-1 y el Nápoles no vería con malos ojos, en absoluto, un partido trabado, con muchas faltas, escabroso, que sin querer queriendo, vaya avanzando hacia una prórroga e incluso la posibilidad de los penaltis. La buena noticia, es que el gol de visitante ya no vale doble, la mala es que no suele especular el conjuntos italiano y es más que probable que salga a atacar, buscando dar la campanada con un gol tempranero. Los locales también deben salir con la actitud correcta y la intensidad necesaria para marcar primero y controlar desde el balón después. No me refiero a salir a suicidarse desde el minuto uno, sino a mostrar ganas de pasar la eliminatoria desde que salgan hacer el calentamiento. ¿Tendrá el “Tigrinho” una chance mañana para inaugurar su casillero personal en Europa? Lo visto el otro día, invita al optimismo con el brasilero..pero mañana, lo importante es pasar a cuartos. ¡Veremos!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *