Volvieron los fantasmas europeos en otra noche negra en Alemania, al parecer tierra maldita para el FC Barcelona porque el Shakhtar, jugando en Hamburgo, le mostró los colores a todo un conjunto culé y se llevó un merecido triunfo 1-0. No es que tampoco hizo mucho el Shakhtar Donestsk para llevarse la victoria, pero, además del juego, la intensidad y las ganas de alcanzar los tres puntos, puso el gol que al final termina decantando el encuentro a favor de los “locales”.

Otro soporifero partido de los de Xavi Hernández que parecen cansados mental y físicamente, todo lo contrario a un conjunto ucraniano que sabía bien que sus chances de pasar a octavos de final de la Liga de Campeones pasaba por ganar (o al menos puntuar) en este encuentro. Circulación lenta, un Romeu fallón, un Gundogan-Gavi inexistente, un Christensen errático siendo salvados en incontables ocasiones por lo cierres del uruguayo Ronald Araujo y un Marcos Alonso que es una lágrima.

Pero es que a este equipo, otra vez, no había por donde agarrarle porque Cancelo estaba sumando poco y nada tanto en defensa como en ataque, Ferrán Torres no dominaba una pelota, Rafinha no aportaba peso en ataque y Robert Lewandowsky sigue desaparecido. Curiosamente, empezó bien el conjunto culé, pero apenas el Shakhtar comenzó a tener control del esférico y explotar, sobre todo, la banda de Marcos Alonso y la espalda de Oriol Romeu, aparecieron los problemas.

Y Ter Stegen, como suele suceder en estos casos, empezó a tornarse en figura sacando muchos balones peligrosos junto a un Araujo que estaba corrigiendo mucho atrás cada despiste de Cancelo y de Christensen. El Barça empezó a desinflarse y el Shakhtar a crecerse, y con ello, los nervios, las pérdidas tontas de balón y el descontrol eran la orden del día; eso si, también hay que decirlo, en un campo que parecía un patatal y en donde el balón brincaba cómo un conejo.

Se estaba jugando a lo que los ucranianos querían pero al menos el partido seguía 0-0 y cerca de terminar los primeros 45′, para irse al vestuario y corregir cosas. Pero, no dio chance. Cambio de banda precioso, centro medido para Sikan y en el 40′ a sacar del medio, lindo gol para colocar el 1-0. Acusó el Barcelona el tanto y así se fueron a los vestuarios con muchísimo trabajo por hacer y demasiadas cosas por mejorar en lo táctico, en lo técnico y en lo físico.

Es increíble que el Shakhtar tuvo que viajar once horas. Sí, ¡once horas! para poder llegar al lugar del partido y parecían mucho más frescos que los cules. Sin cambios en el entretiempo, era de esperarse que al comenzar el segundo tiempo tampoco nada cambiase en el planteamiento del partido; más ganas, más entusiasmo, más actitud, mismos problemas de posicionamiento, de control del balón y de jugarse a lo que tu quieres que se juegue, imponiendo condiciones.

Xavi metió cuatro cambios de golpe, buscando dar el Do de pecho. Salieron: Romeu, Ferrán, Rafinha y Marcos Alonso. Enteraron: Pedri, João Félix, Lamine Yamal y Balde. Ahora si era un Barça más peligroso, sin tampoco ser un ciclón. Además, el Shakhtar estaba contragolpeando peligrosamente y perdiendo tiempo en cada acción, buscando bajar el ritmo a los de Xavi; ocasiones iban y venían, pero una y otra vez se estrellaban los blaugranas con un muro.

Para más INRI, el Shakhtar, en un contragolpe fulminante, metia el segundo, el cual fue anulado por un milimétrico fuera de juego. Entró Fermín, se fue Gavi y ya parecía inminente al menos el empate, pero no fue posible, y los cules desperdiciaron su primer “match ball” para registrar su nombre en los octavos de final.

Desesperación, enojo, frustración y cansancio, mucho cansancio, reflejaba todo el equipo a la finalización del partido. Hay mucho trabajo por delante todavía. Afortunadamente, las tres victorias en los tres primeros partidos mantienen al Barcelona con las opciones intactas de avanzar como primero de grupo, pero habrá que hacer terapia para cambiar el chip lo más rápido posible, tanto en Champions como en Liga, porque después de diciembre empieza a definirse todo. Confianza total en Xavi y su staff y confianza plena en la plantilla, seguro que saldremos de esta.

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