Ha tenido que batallar hasta el final el Barcelona para llevarse tres sufridos puntos de Balaídos, (1-2) para mantenerse vivo en Liga. Se hicieron los deberes y se podrá viajar al Stadio Diego Armando Maradona con un poco más de tranquilidad para enfrentar al Napoli, por la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.

Caminó varias veces por la cornisa el Barça porque, primero, el ritmo de juego era demasiado lento. Luego, porque se adelantó por inercia en el marcador y se lo empataron arrancando el segundo tiempo, y tercero porque Lewandowsky erró el penalti que ponía en ventaja a su equipo…aunque luego tuvo que repetirse el lanzamiento porque el arquero estaba adelantado.

En el arranque del partido, otra vez con un balonazo insulso por parte de conjunto culé, el Celta tampoco era que estaba atacando demasiado. Era más bien un choque muy espeso, con mucha lentitud en las transiciones y en la circulación del balón y sin muchas ocasiones creadas por ninguno de los dos equipos.

Xavi puso a Vitor Roque como titular junto a Lewandowsky, pero el brasilero estaba muy escorado la banda; Cancelo estaba subiendo bien por el lateral izquierdo, pero apoyando poco en defensa. Christensen jugó nuevamente de mediocentro, pero aunque aporta equilibrio defensivo, no da fluides ni continuidad al juego del Barcelona…nada pintaba bien.

Ya casi nos íbamos al descanso, sin prácticamente ningún sobresalto, cuando Lamine frota la lámpara poniendo un muy buen pase para Lewandowsky que, con un control orientado, se sacó a su marcador y mandó un obus al palo derecho del arquero. Tan inapelable como fuera de contexto el gol, pero ponía en ventaja a los de Xavi. Era el minuto 45.

No hablemos de “gol psicológico” porque de psicólogo fue el comienzo del segundo tiempo; se quedó Araujo en el banquillo por molestias y salió Iñigo Martínez en su lugar. Iago Aspas remata sin mucha intención al palo derecho de Ter Stegen y el balón choca en Koundé, que descoloca al portero alemán y se firma el empate, apenas con dos minutos de haberse reanudando el encuentro.

Es que, como ya lo hemos dicho, a perro flaco todo son pulgas; vaya temporada que ha tenido el francés, una mezcla de mala suerte con problemas físicos. A partir de ahí, lo que es costumbre ya, empezaron los nervios y el desorden en los blaugranas.

Con todo y eso, los celtistas tampoco eran un aluvión y atacaban más con corazón que con ideas claras. Xavi metió a Rafinha, Gundo y Fermín, buscando más mordiente en ataque, pero los locales ya no empezaban a ver con malos ojos el empate. Y cuando todo iba con la directa puesta hacia las tablas, otra vez Lamine Yamal, con mucha fortuna, resolvió la papeleta, pues un defensor del Celta intentando rechazar un balón suelto, lo pateó en el muslo. Penalti.

No había nada que discutir, era penalti clarisimo y ya Lewandowsky se preparaba para firmar su doblete personal y la victoria para el Barça, pero después de su típica “paradinha”, el arquero local le detuvo el lanzamiento. La cara de Xavi era un poema. Afortunadamente para la culerada, el penalti se tuvo que repetir porque el arquero claramente se adelantó.

Redobló la apuesta el polaco y lo lanzó por el mismo lado y de la misma manera, quizás con un poco más de convicción y fuerza para evitar la estirada del guardameta. Esta vez, la diosa fortuna le sonrió al equipo culé, pues se lleva tres puntos tan necesarios como el comer, a la espera de lo que hagan Real Madrid y Girona en el resto de la jornada.

El miércoles habrá que enfrentar a un Napoli también sumergido en una crisis de juego y resultados, que nos hace ver que el perdedor de esa serie FC Barcelona vs Napoli va a tener un durisimo final de temporada, metido en un mar de críticas. Se puede y y se debe jugar mejor, hoy se llevan los tres puntos, pero el miércoles habrá mucho más que eso en juego.

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