El FC Barcelona comenzó la temporada reforzándose con la llegada de Andreas Christensen y Marcos Alonso, provenientes del Chelsea, y Jules Koundé, del Sevilla, para fortalecer una defensa que llevaba ofreciendo rendimientos bastante flojos durante las últimas temporadas.

Así pues, el equipo inició su participación con la presencia de Ronald Araújo, Jules Koundé, Jordi Alba, Alejandro Baldé, Andreas Christensen, Marcos Alonso, Eric García, Gerard Piqué (retiro en noviembre) y la alternativa de Sergi Roberto en el lateral diestro. Ya en el mercado de invierno, se sumó Julián Araujo procedente de LA Galaxy de la MLS.

El Barça consiguió durante grandes tramos de la temporada -a pesar de las dificultades que se le presentaron en el camino-, disfrutar de una defensa de casi totales garantías respecto a lo que se venía observando en años anteriores, haciendo los recambios necesarios para que el equipo, construido desde atrás, comenzara a ganar confianza y afianzara, cada vez más, una zaga titular, que lo llevó a ser el menos goleado de toda La Liga con tan sólo 20 tantos recibidos.

El panorama fue diferente en competiciones europeas, donde los blaugranas, a excepción de los partidos con el Viktoria Plzen, sufrió en los seis encuentros restantes, disputados ante el Inter de Milán y el Bayern Munich en Champions League, y el Manchester United en Europea League, totalizando 16 dianas en contra.

La primera alineación de la temporada fue contra el Rayo Vallecano. La línea defensiva estuvo conformada por: Araújo, Christensen, Eric García y Jordi Alba. Koundé, que luego se haría con la titularidad en la banda derecha, no pudo estar presente al no estar habilitado hasta recién la tercera fecha, frente al Valladolid. El permiso de francés, supuso una rueda de auxilio para el entrenador y su inclusión “solucionó” un problema en el lateral derecho que se encontraba vacante, específicamente, a la hora de retroceder y salir jugando con el balón. Rendimiento con altibajos (1 gol, 3 asistencias), aceptable pero mejorable.

Por su parte, el lateral izquierdo fue uno de los puestos que sufrió un cambio drástico con la irrupción de Alejandro Baldé. El canterano fue una de las sorpresas de la pretemporada y así como sucedió con otros jugadores de las inferiores (Gavi o Ansu), saltó etapas de formación para convertirse rápidamente en el dueño y amo de la titularidad, disputando 33 partidos en Liga (40 partidos todas las competiciones). Anotó un gol y dio seis asistencias, mostrando un grandísimo rendimiento y solucionándole al club la posición para muchos años.

En el centro de la defensa, tanto Araújo como Christensen, completaron una temporada brillante. El danés venía sin tantos focos, a coste cero y luego de compartir defensa con gente como Thiago Silva o Rudiger. El ex Chelsea, se plantó en el equipo titular con mucha tranquilidad y fue de las mejores noticias de la temporada, convirtiéndose en un jugador fundamental en el once titular. A pesar de su gran estatura (1.88), una de sus mejores virtudes es con la pelota en los pies, lo que permitió tener la seguridad necesaria en la salida para empezar a crecer desde atrás, registrando un total de 94% de pases efectivos por partido.

Por su parte, el uruguayo, muy posible nuevo capitán, se convirtió en uno de los líderes del equipo. Jugador imponente, rápido para corregir a campo abierto y fiable en el uno contra uno. Características que lo llevaron a disputar cuatro de los cinco Clásicos de la temporada en el lateral derecho para emparejarlo con Vinicius Jr. Araújo terminó el año siendo el mayor ganador de duelos defensivos del equipo. Cuando su físico se lo permite, es de los mejores centrales del panorama europeo.

Por otro lado, Sergi Roberto, de los referentes y capitanes del equipo, disputó un total de 32 partidos entre todas las competiciones, llegando a tener minutos en el centro del campo en algunos tramos de la temporada. No ofreció el rendimiento más acorde o ansiado en términos competitivos, pero su polivalencia es un factor fundamental para el entrenador.

Otro de los puntos bajos de la temporada fue Eric García. Jugó buenos partidos, pero algunos fallos cometidos, la irregularidad y la lupa mediática constante que lo rodea, llevaron al entrenador a improvisar con Marcos Alonso como alternativa en el costado izquierdo de la zaga, haciendo que probara a Eric como recambio de Sergio Busquets en el tramo final de temporada.

Marcos Alonso, a su vez, también mostró un rendimiento bastante por debajo de las expectativas. Llegó como gran lateral y, si bien apenas disputó minutos en su posición natural, su juego aéreo lo llevó a disputar muchos partidos como central zurdo, donde mostró un rendimiento irregular y dificultades para sacar el balón. De todas formas, fue de los jugadores que más partidos disputó en la línea defensiva, con 32 encuentros entre todas las competiciones.

Mención especial para Jordi Alba, uno de los jugadores más resistidos por la afición en los últimos años y, sin embargo, considerado uno de los mejores laterales zurdos de la historia del club. Debió adaptarse esta temporada a adquirir un rol secundario en el que igualmente sumó una gran cantidad de partidos (30 entre todas las competiciones), con un rendimiento que fue de menos a más en lo que fueron sus últimas apariciones como jugador azulgrana. Marcó un gol clave la fecha 33 que daría la victoria por 1-0 contra el Osasuna y que serviría para levantar el título de Liga en la siguiente jornada, en casa del Espanyol y cerrar de la mejor manera su ciclo en el club: siendo campeón.

Por Axel Aina

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