Los aficionados barcelonistas nos desperezábamos esta mañana del 26 de julio con una noticia esperada: la recuperación del blanco como color de la segunda camiseta del primer equipo de fútbol. Para algunos es un color anatema por ser el representativo del máximo adversario deportivo. Sin embargo, todos los culers interesados por la historia son conocedores de que el blanco es identitario del club desde su nacimiento, ya que el calzón de los Gamper, Witty o Parsons fue de este color hasta 1913.

El objetivo de este texto no es hacer un estudio histórico minucioso del uso del blanco en la historia barcelonista. Sería imposible superar los textos de Frederic Porta,  ManelTomás, Josep Bobé, Xavier Garcia Luque o Toni Padilla, muy recomendables para todo aficionado al que le interese algo más que el último resultado de su equipo. Lo que se quiere poner en valor es la necesidad de la recuperación de un color que varias generaciones no hemos llegado a ver. De hecho,la última vez que un once barcelonista ha saltado a un estadio vestido de blanco fue un 7 de marzo de 1979, cuando Artola, Zuviría, Migueli, De la Cruz, Olmo, Neeskens, Heredia, Martínez, Krankl, Asensi y Esteban salieron de esta guisa en Portman Road, el estadio del Ipswich Town, en partido correspondiente a la Recopa. El Boquerón Esteban tuvo el honor de marcar el último gol azulgrana con tintes blancos hasta la fecha.

A partir de ese marzo de 1979, el blanco quedó enterrado por la directiva de Josep Lluís Núñez. Probablemente, la desaparición del color que un día vistieron Kubala o Cruyff tuvo que ver con la identificación con el Real Madrid y con un acomplejamiento difícil de comprender. A partir de ese año el blanco quedó opacado y apenas se pudo ver en la indumentaria de algunos porteros de balonmano, como el mítico Patxi Pagoaga. Tuvo que ser Cruyff, siempre él, quien rompió los esquemas de la época al saltar a una presentación del primer equipo con el polo blanco con el escudo barcelonista bordado. Con el Flaco como entrenador también se vivió una polémica absurda por los ribetes blancos que la firma italiana Kappa insertó en una camiseta que ha quedado como un icono vintage. El odio instalado sobre el color blanco había llegado a tal punto que un detalle estético se convirtió casi en cuestión de estado.

44 años, 4 meses y 20 días después de Portman Road, las redes sociales del club publicaban un vídeo en el que el presidente Joan Laporta rescataba la nueva camiseta blanca del pozo de la historia. De esta manera, la directiva azulgrana cumple su promesa de recuperar un color que forma parte de la historia del club. 

Más allá de la reivindicación histórica, se puede augurar que las ventas de la camiseta serán millonarias, ya que la combinación estética de camiseta blanca, pantalón azul y medias azulgranas es insuperable y un merecido homenaje al padre del Barça contemporáneo, Johan Cruyff.

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