Jornada dos de la Euroliga y el Barça de Roger Grimau cuenta sus partidos por victorias, con un triunfo de prestigio frente al Olympiakos, en el Peace and Friendship Stadium, de Atenas. Un encuentro con morbo por muchas razones. Por un lado, Georgios Bartzoka, ahora entrenador del equipo griego, es un ex del Barcelona. Mientras que, por otro el otro, se enfrentaban dos de los tres mejores equipos del continente y serios aspirantes al título, como ya lo demostraron la temporada pasada.

Partido muy parejo, aunque jugado a lo que el Barcelona quería, se fue complicando hacia el final a causa del cansancio y la presión del público local. Los catalanes mostraron una defensa digna de un partido de este tipo de exigencias, maniatando a unos sorprendidos locales que veían como el primer cuarto finalizaba con un inapelable 16-23.

Los blaugranas no habían ido de paseo a Grecia, pero el Olympiakos es un hueso muy duro de roer en casa, aunque ni Papanikolau, ni Walkup lograban imponer su Ley. Los dirigidos por Roger Grimau, estaban llevando al límite a los griegos a punta de triples con el trío compuesto por Parker, Laprovittola y Abrines colocando tierra de por medio, a pesar de haber terminado 18-17 el segundo cuarto.

Un sonrojante 20-35 hacía presagiar un cálido paseo por tierras atenienses, pero apenas el Barcelona empezó acusar cansancio, el Olympiakos olió sangre y se vino arriba para cerrar el primer tiempo con un 34-40 muy peligroso para los catalanes y con mucho para hablar en el vestuario. No agarraron escarmiento los de Grimau en el descanso y salieron dormidos al tercer cuarto, lo que es, básicamente, un intento de suicidio deportivo frente a un club que no te regala nada.

Con un primer parcial de 10-2, el juego se colocaba 44-42 y tocaba ponerse el mono de trabajo, nuevamente. Pero, una vez más, los triples y un providencial Laprovittola permitían que el Barça aguantara, pero a estas alturas, ya el partido era una pelea de perros que podía inclinarse hacia cualquier lado.

Terminaba el tercer cuarto 54-56 con un Canaan crecido y piloteando a los locales. Pero, Grimau empezaba el último cuarto con la segunda unidad, lo que facilitó un poco el juego de los griegos que pasaban, peligrosamente a ganar, ahora de la mano de un Thomas Walkup, que parecía jugar a la Play. Un 66-59 hacía pensar lo peor, cuando, una vez más, un tiempo fuera pedido por Grimau devolvió las fuerzas y las esperanzas al Barcelona, pues entre Laprovittola y Satoransky daban el Do de pecho para llevarse el triunfo.

Y apareció nuevamente la férrea defensa blaugrana…y los triples de Abrines para marcarse un inverosímil parcial de 2-18 y sellar la victoria azulgrana 68-77 (14-21 en el último cuarto), en una muestra de carácter, disciplina y buen juego. Victoria moral y de prestigio, ante todo un Olympiakos en casa, el cual, seguramente, dejará escapar muy pocos puntos en su reducto.

Próxima parada en la Euroliga, frente al Partizan, con el fin de buscar una tercera victoria.

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