El FC Barcelona se ha llevado tres puntos de oro esta tarde en el Benito Villamarín, reducto donde el Real Betis Balompie no conocía la derrota por Liga. El resultado final (2-4) no refleja fielmente lo que sucedió durante el partido porque lo que parecía al principio una victoria fácil para los visitantes, se transformó en un “pandemonium” durante buena parte de los segundos 45′.

El once titular de Xavi presentó dos “sorpresas”, los juveniles Pau Cubarsí y Lamine Yamal; Cubarsí haciendo pareja con Ronald Araujo en el eje de la defensa y Lamine en el extremo derecho del ataque. El Betis empezó algo apagado, lo que aprovechó el Barça para controlar el balón y el tempo del partido y todo hacía presagiar que el primer gol de los cules era cuestión de tiempo.

Pero, un despiste en defensa provocó la primera jugada clarisima del partido para los locales. Luiz Henrique quedó mano a mano con Iñaki Peña, pero la picadita del balón se fue un poco alta. A partir de ahí, fue todo del Barcelona. Pedri, recogiendo un balón suelto, le regala a Ferran Torres, el protagonista de la noche con un “hat trick”, su primer gol del encuentro.

Sintió el golpe los de Pellegrini y Lamine Yamal, con una rosquita “a lo Messi”, pudo hacer sangre, pero su disparo lo rechazó el palo derecho del guardameta. Un minuto después, Robert Lewandowsky ponía el segundo rematando a placer un gran pase de Ferran, pero el VAR, ese enemigo nuestro, pero muy amigo de otros, lo anulaba por un finísimo fuera de juego.

Fin de los primeros 45 con victoria por la mínima para los de Xavi, con un resultado corto por lo visto en el rectángulo de juego. El segundo tiempo empezó como terminó el primero, el Barcelona mandando en el juego, controlando el balón y parecía que después de todo, sería un plácido partido en una complicada visita liguera para el FC Barcelona.

Un par de minutos bastaron para poner tierra de por medio en el marcador. Lamine Yamal, en otra espectacular jugada, remata al palo y Ferran recoge el rebote para marcar un golazo, 0-2 y doblete para el tiburón. Parecía el cachetazo definitivo, pero el Barcelona decidió arruinarlo (casi) todo y se mandó una pájara monumental para lograr lo que parecía imposible hasta ese momento.

Una macana extraña entre Iñaki Peña y Ronald Araujo, provocó que un centro inocente se transformara en un balón suelto para Isco, que metió un zurdazo a la escuadra del arco culé, anotando el descuento (1-2). Parecía un error puntual, pero cinco minutos después, De Jong habilita a Isco y este pone una linda picadita ante una dudosa salida de Iñaki Peña. Increíble, 2-2.

El VAR no quiso revisar una posible falta previa sobre Pedri, que parecía clara plancha sobre el canario; uno no entiende como funciona la herramienta, pues en otros partidos se revisa absolutamente todo. Nada, lo empataba el Betis, la afición local se venía arriba y los fantasmas empezaban a sobrevolar el banquillo de los visitantes.

El partido se empezaba a alocar porque el Betis ahora iba a por la victoria y el Barcelona, herido en el amor propio, no quería dejar escapar los tres puntos que parecia tenía ya en el bolsillo. Xavi metía a Vitor Roque y minutos después a Joao Félix, buscando agitar las cosas y el gol que diera la victoria. Pero, como venía la mano, el partido podía decantarse para cualquier lado.

Daba el reloj el minuto 89 y las cosas pintaban mal, por nervios, por cansancio, por saber que lo tenias y lo estás dejando escapar. Pero apareció el talento de Joao Félix, un genio tan incomprendido como inconstante, esta vez afloró en el mejor momento porque los locales ya no veían con tan malos ojos el empate a dos goles.

Tomó el balón en tres cuartos, buscó una pared con Ferran, recibió en el borde del área y con un zapatazo a tres dedos, ponía el balón en el fondo de la malla. Extasis y locura total en el banquillo blaugrana y ojito porque el luso celebró el gol besándose el escudo del FC Barcelona, toda una declaración de amor y de intenciones de quedarse mucho tiempo en el club.

Y por increíble que parezca, el Betis no bajo los brazos, sino que se vino arriba, buscando, nuevamente el empate. Pero, una pérdida de balón en ataque desembocó en un Lamine Yamal metiendo una preciosa asistencia para que Ferran Torres quedara mano a mano con el meta local Rui Silva y corroborar a su “hat trick”, picando la pelota ante la salida del guardameta, 2-4.
Lo celebró Xavi con rabia y todos los jugadores, los del campo y los del banquillo, como si hubiésemos ganado la Champions. Bueno, cada quien drena a su manera. Lo cierto es que el Barcelona, a la calladita, sigue ahí, enganchado a la Liga y por lo menos hoy, mostró una mejor cara en sensaciones y en fútbol, más allá de aquella pájara de 20 minutos donde le empataron.
Ojalá que este partido se traduzca en un envión anímico y moral porque cada vez falta menos para que comiencen los octavos de final de la Champions y el Athletic Club de Bilbao nos espera el próximo jueves, por los cuartos de final de la Copa del Rey. Esto es muy largo, pero toda temporada necesita de victorias como las de hoy.

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