Dolorosa derrota la sufrida por el FC Barcelona frente al Real Madrid, cuatro goles por uno en la Final de la SuperCopa de España. El partido fue un resumen de lo que ha sido hasta ahora la temporada: errores de concentración, falta de intensidad, nervios, horrible disposición táctica y una preparación física cada vez más cuestionable, por parte del conjunto catalán.

El once titular fue el esperado, aunque en vez de Joao Félix, el elegido fue Ferrán Torres y volvió el Barcelona de los centrocampistas, buscando reeditar lo de la Final de la temporada pasada. Nada más arrancar, la tuvo Ferrán Torres pero no pudo definirla; a la vuelta, balón para Vinicius y Koundé sale mal del fuera de juego, lo habilita, luego se resbala al intentar perseguirlo y 1-0.

Prendió la moto Vinicius, dribló a Iñaki Peña y gol de bella factura; corría el minuto siete, apenas. Los blaugranas no lograban asentarse en el campo y el Real Madrid, con un día más de descanso pero también con 30 minutos más en las piernas, corrían como salvajes, luchaba cada balón y el plan de los cuatro centrocampistas se iba totalmente al traste.

Sergi Roberto llamaba a la tranquilidad y al toquecito, buscando calmar las aguas. Pero, otra vez aparece la macana. Balón en largo, esta vez para Rodrygo partiendo desde su propio campo, cede para Vinicius que marca el 2-0 al minuto 10, surrealista. Ni el hincha más apasionado del Real Madrid hubiese imaginado tal escenario en tan poco tiempo.

El repliegue del Barcelona, una vez más, era esperpéntico; tanto Araujo, como Koundé y Christensen, se estaban cascando un partido para el olvido…una noche más. Empezaron a tirar más de corazón que otra cosa el conjunto culé y lograron, por momentos, arrinconar a los blancos contra el arco de Lunin. En esas, Lewandowsky recoge un rebote y mete un trallazo para colocar el 2-1.

Parecía que empezaba otro partido, pues apenas corría el minuto 33, pero sin tiempo para montar una reacción, el árbitro pita un muy dudoso penalti de Araujo sobre Vinicius, un “penaltito”, más bien. Vinicius se tropieza solo y Araujo solo le pone la mano el hombro cuando el brasilero cae fulminado como impactado por un francotirador. El VAR tampoco quiso meterse en el asunto.

Pues nada, lo lanza Vinicius y anota su “hat trick” al minuto 39; chulo y provocador como siempre, lo celebró a punta de gritos. Lo mejor que podía pasarle al FC Barcelona era que terminara el primer tiempo y buscar alternativas en el descanso para, al menos, intentar dejar una mejor cara, pues el 3-1 era un mazazo de los que escuecen por mucho tiempo.

No tanto por el resultado, que también, sino porque la puesta en escena estaba rozando el ridículo, a falta de una mejor palabra. Pero, como era de imaginarse, no hubo ningún cambio en el entretiempo…no sé si por lo menos alguna bronca por parte de Xavi para que pusieran un poco de dignidad ya que el juego no aparecía por ningún lado.

Bastaron los primero cinco minutos del complemento para darnos cuenta que nada había cambiado: Sergi Roberto no aportaba nada por la izquierda, Balde tampoco sumaba, ni en defensa ni en ataque. De Jong parecía muy encorsetado en el pivote, Gündoğan perdido en un mar de piernas y solamente Pedri daba la sensación de peligro cuando tocaba el balón.

A Ferrán ya se le había acabado la gasolina y Lewandowsky no podía solo con los dos centrales blancos. Y si la noche de Joules Koundé no era lo suficientemente horrorosa, terminó de bordarla intentando rechazar un centro pero dejándosela en bandeja de plata a Rodrygo Goes para que marcara a placer el cuarto de la noche. El panorama era tremendamente desolador.

Movió Xavi el banquillo, metiendo de un tacazo tres cambios: Lamine por Ferrán, Fermín por Sergi Roberto y Joao Félix por Pedri. Pero el bueno de Ronald Araujo pareció olvidar que estaba amonestado y en una entrada a destiempo a Vinicius, se ganó la segunda amarilla y la consecuente expulsión. Minuto 71. A estas alturas, la única preocupación era que el Madrid quisiera hacer sangre y buscara el quinto y hasta el sexto.

Porque, lo crean o no, los de Ancelotti siguieron presionando arriba, corriendo cada pelota, y mostrando mil veces más ganas de llevarse el partido que su rival. Al final, el árbitro tuvo misericordia y acabó el partido justamente al minuto 90, sin dar minutos extras, se le agradece.

Es de pronóstico reservado lo que pueda pasar de aquí en adelante con Xavi Hernández, pues es una derrota extremadamente dolorosa por como se produjo y por la poca reacción blaugrana.
No queda de otra que seguir adelante porque en cuatro días hay que jugar la Copa del Rey y luego LaLiga, a medida que nos vamos acercando al partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.

Pero habrá que mejorar y mucho, si queremos alcanzar algo esta temporada; duele decirlo, pero parece que los días de Xavi como entrenador del primer equipo pudieran estar contados. Ya veremos.

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