Otra vez el Granada amarga la vida al FC Barcelona, sacando un valioso empate para ellos en la lucha por la permanencia, pero extremadamente cruel y doloroso para los locales. Un 3-3 que realmente pudo haber sido una victoria para cualquiera de los dos porque el partido tuvo de todo, pero al final, igual que en el partido de primera vuelta, terminó en tablas.

Sorprendió Xavi dejando a Ronald Araujo en el banquillo, sobretodo después de tener una semana completa de descanso. Iñigo Martínez fue la pareja de baile de un Pau Cubarsí, que jugó en su perfil natural y se ha asentado en el once titular. De entrada, parecía que el Barça se lo llevaba por delante al conjunto nazarí, metiéndolo contra su arco.

El Granada trataba de sacarse la presión, pero defendía cada vez más atrás, y a la primera que tuvo el Barcelona, se puso en ventaja. Gran pase de Frenkie de Jong para Cancelo, el cual engancha para dentro y mete un hermoso centro para que Lamine Yamal pusiera el primero; gol muy bien trabajado y de bella factura, recordando viejos tiempos. Corría el minuto 14.

Y entonces, cuando parecía que el resto del partido sería un tramite, todo se ensombreció de forma incomprensible. Primero, el Barça bajó la intensidad, segundo el Granada subió un poco más las líneas, y tercero, lo más raro, empezó una serie de fallos del alemán Marc André Ter Stegen, que volvía de la lesión, bastante extraños en él.

Hasta en cuatro ocasiones, intentando sacar el balón jugado, se lo entregaba al rival; quizá los nazaries olieron sangre y recordaron lo frágil de la defensa culé y empezaron a presionar aun más arriba. Y claro, los de Xavi entraron en esa fase de nerviosismo típica ya en cada partido…y las cosas se complicaron porque del 2-0 se pasó al 1-1, increíblemente.

Otra jugada coral del Barcelona pudo ponerle la guinda al partido, pero Lewandowsky, con todo a favor, chutó al muñeco. En la jugada de vuelta, balón largo para Pellistri, sacó a pasear a Pedri, mete el centro y Ricard Sánchez ponía el empate. En honor a la verdad, justo empate porque ya Ter Stegen había sacado un par de balones muy peligrosos.

Por increíble que parezca, el segundo tiempo arrancó como terminó el primero: el Granada sabiendo que podía sacar rédito, jugaba con las líneas muy adelantadas y los cules eran un manojo de nervios. Iñigo no estaba ayudando mucho a Cubarsí, Pedri y De Jong no conectaban, Cancelo atacaba bien, pero dejaba mucho espacio atrás. Caos es la palabra.

Para más inri, Pellistri, otra vez, agarra un balón suelto dentro del área y pone al Granada en ventaja, ver para creer. La jugada fue un centro normalito, Ter Stegen no salió, Cubarsí y Koundé se marcaron entre ellos, y pasó lo que pasó, 1-2. Y como siempre, cuando el Barcelona siente el agua al cuello, reacciona…aunque sea con más corazón que fútbol.

Era el minuto 60; tres minutos después, Gündoğan pone una fabulosa asistencia para Lewandowsky, que esta vez no perdonó, rubricando el empate momentáneo a dos goles. Pero, prácticamente en la siguiente jugada, Ignasi Miquel, ex canterano del Barça, metía un testarazo colocando el 2-3; ojo, todo lo descrito arriba pasó en seis minutos.

Entró Rafinha, también reapareciendo de la lesión que sufrió, y también ingresó Fermín, buscando más mordiente en el medio del campo. Pero el que salió al rescate, fue la joya Lamine Yamal, recuperando un balón en el borde del área y clavando un trallazo para volver a colocar el empate en el minuto 80, había tiempo para la remontada.

Xavi dio entrada al “rubio” Marc Guiu y en otra fantástica jugada de Lamine, pudo el delantero poner el 3-4, pero se llevó por delante el balón. Luego, fue todo pérdida de tiempo, nervios y desesperación, cosechando un empate que hace sonrojar al más fanático de los cules, pues los nazaries son, ahora mismo, penúltimos en la clasificación.

El empate duele porque no pudimos descontarle los tres puntos al Girona, al final solo fue uno, y tampoco pudimos sacarle los cinco puntos de ventaja que se preveían al Atlético de Madrid. Además, quedamos a diez puntos del Real Madrid, colocando nuestras chances de revalidar el título liguero, como una verdadera utopía. Es increíble también la mala suerte porque, prácticamente, cada vez que le chutan al Barcelona, sacan de el medio. Una horrorosa estadística aportada por nuestros amigos de Flashcore, dice que: de los últimos 19 chutes a puerta que le han hecho a los cules, 11 han terminado dentro de la portería, una verdadera locura. Pues nada, a seguir remando porque se viene el Celta de Vigo, que cuando ve la camiseta blaugrana se transforman en la Brasil del 70. Luego, ahora sí, comienzan los octavos de final de la Liga de Campeones frente al Napoles y habrá que estar bien metido en el partido, si no se quiere que la temporada termine en febrero. A seguir.

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