El primer equipo del FC Barcelona escuchará, nuevamente, el himno de la Champions y la verdad es que todas las circunstancias nos invitan a soñar. Un grupo asequible, primer y último partido contra, a priori, el rival menos complicado, comienzo en casa, una plantilla mucho más equilibrada que en las últimas dos temporadas… y la final en Wembley, todo un guiño para los cules.

El que conoce un poco la historia del club catalán, sabe de su idilio con la ciudad londinense. Desde que Koeman metiera aquel trallazo, consiguiendo la primera Champions para el Barça, nació un romance, un fetiche, un “no sé qué”, el cual une ese majestuoso estadio con el equipo culé. La primera y la cuarta fueron en Wembley, esa cuarta Champions, con Messi en modo bestia, es uno de los mejores partidos de la historia del Fútbol Club Barcelona, pero sin duda.

Romanticismo futbolero aparte, el club belga tiene sus bazas para meter en problemas a los catalanes, sobre todo por las bandas (laterales y extremos) y hace bien Xavi en mencionarlo en la rueda de prensa y tomar medidas en el once inicial. Mark Van Bommel, técnico del Royal Antwerp, es un viejo conocido de la casa, un mediocentro con llegada, exportador de esa escuela holandesa tan apreciada también en la ciudad condal.

Lo más importante, marcar rápido y encarrilar el partido en los primeros 45′, para que el rival no se crezca y empiece a sentirse confiado, capaz de llevarse algo bueno de Montjuic. Recuperación en tres cuartos, presión asfixiante y meter la primera que se tenga, es clave para arrancar con buen pie el torneo. Balde tiene que “llegar” y no “estar”, y los delanteros moverse mucho entre las líneas para no generar un “efecto embudo” en el ataque, poniendo espeso al equipo.

Que el balón circule rápido, paciencia en el último pase, para que así, las ocasiones y en consecuencia los goles, tarde o temprano lleguen. ¿Marcará Lamine para seguir batiendo récords de precocidad? Ojalá. El camino a Wembley comienza en unas horas y estos son los partidos que lo facilitan o lo entorpecen, si el Barça juega como el otro día, ante el Betis, la victoria será doble: empezar ganando y un recado para los grandes equipos del continente, el Barcelona no será comparsa de nadie.

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