Manos negras y corazones blancos. De los ideólogos de la caza de brujas al bautismal pedido de disculpas en la noche del domingo 17 de septiembre. Alguna vez, en el SergioGonzálezShow, José Madolell –apelando al ingenio y la agudeza que lo caracteriza–, sentenció que “Laporta es una utopía libre”. El establishment catalán anti Laporta y la caverna obediente y aduladora del Ser Superior nunca se vieron venir el regreso del Jan. 

Un falso fiscal con ínfulas de periodista investigador abrió el juego sucio. Le ordenaron perjudicar al Barça y destapó el Caso Negreira. A modo de recompensa, le dieron un Bar en la tele abierta. Nadie opera gratis, me dijo alguna vez un dirigente del fútbol argentino allá por los años dos mil. Todos tienen un precio. Y mucho ego.

La denuncia por ante la Fiscalía estuvo floja de papeles desde el minuto uno. Sin evidencias, no hay corrupción. Mucho menos compra de árbitros. Aún así, los emisarios a sueldo de Don Corleone salieron a coro a difamar al Barça. Columnas, telediarios, twetts y cadenas nacionales. Lo más liviano que dijeron fue que el Barça tenía que bajar a Segunda, ser excluido de la Champions y devolver los títulos robados. Los borregos blancos tuvieron orgasmos múltiples.

La campaña de acoso y derribo al Barça fue surrealista. De repente, el Fontismo tuvo letra y guión prestados. Y salieron a la cancha a jugar sucio. El grupo de Telegram descorchaba a cuenta el mejor cava. ¿Y si la compra de voluntades terminaba obligando a Laporta a rendirse y aceptar una moción de censura? Analfabetos políticos, los rentados seguidores de Víctor nunca entendieron que Laporta les da mil vueltas. Y que no viaja en Glovo.

Intentando sacar petróleo del Caso Negreira, medios, periodistas, y operadores se sumaron a la campaña de desprestigio. Calumniaron, injuriaron y ensuciaron la imagen del Barça. El club informó que recurriría a la justicia. Y que denunciaría  a los medios audiovisuales, periodistas y cuentas en redes sociales que hayan difamado al Barça. Hasta habilitó un correo para que los hinchas y socios del Barça envíen material. Los opositores volvieron a subestimar a Laporta, instalando que vendía humo y que no denunciaría a nadie…

Finalmente, Ramón Espinar fue el primer arrepentido. Aconsejado por su abogado, se retractó para no pagarle al club la indemnización por daños y perjuicios. Aparecerán más rectificaciones. No tengan ninguna duda. La valentía de los voceros anti Barça se termina cuando les tocan el bolsillo. O cuando hay serio riesgo de que embarguen sus cuentas bancarias. Yo me retracto, tú te retractas, ellos se retractan. “Ganas de volver a veros”, decía el gigantesco retrato del Bernabéu. Al Jan lo que es del Jan. 

https://x.com/ramonespinar/status/1703535856458314129?s=46&t=D9vPQ1EzrwS14BhW54xjzA

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