Injusta derrota del FC Barcelona ante un Real Madrid completamente maniatado e inoperante como pocas veces se le ha visto, pero efectivo como siempre, sobre todo un Jude Bellingham que está dulce desde que empezó la temporada. Salió Xavi con un 5-3-2 en defensa que se transformaba en un 3-5-2 cuando atacaban, con Oriol Romeu en el banquillo y João Cancelo como un interior en defensa y un casi extremo en ataque.

Los primeros minutos demostraron que el plan estaba funcionando a la perfección, Fermín se estaba merendando a Toni Kroos, Gavi tenía bien sujetadito a Bellingham, Araujo controlaba muy bien a Vinicius y se estaba jugando a lo que los cules querían. Buena señal siempre. En el apenas amanecer del partido, balón suelto al que Rudiger no llega y Alaba, intentando despejar, le queda franca a Gundogan para batir con un lindo tiro raso a Kepa, 1-0 e inicio soñado.

El gol pareció meterle el miedo en el cuerpo a los blancos y afianzar la moral de los blaugranas, que empezaron a mover el balón con más propiedad sin existir ninguna noticia del mediocampo del Real Madrid. Estaban aun grogui los de Ancelotti, cuando el Barça recupera el balón en un error en la salida del Madrid y lo ceden para Fermín, el cual, quizás pensando que había falta en la jugada previa, se precipitó un poco y disparó de primera dando el balón en el poste.

Si hubiese sido gol y el VAR entraba a revisar la jugada, no les habría quedado más remedio que validar el gol porque no hubo ninguna falta. Seguían 1-0, pero con el Barcelona dominando completamente el partido, más allá de alguna escaramuza blanca sin mucho peligro; aunque es necesario también decir que los de Xavi tampoco era que estaban generando mucho peligro, no habían demasiado sobresaltos para ninguno de los dos equipos y así terminó el primer tiempo.

Ancelotti, zorro viejo, hizo varios ajustes en el entretiempo y el Barça, como era de esperarse después de su gran primer tiempo, salió para los segundos 45′ con el mismo once y la misma propuesta. Los primeros minutos parecían indicar que nada había cambiado, el Barcelona seguía controlando el partido, el mediocampo del Madrid estaba siendo engullido por Gundo, Gavi, Fermín y por un Cancelo que ya había fallado un par de ocasiones claras para poner el 2-0.

Cuando las piernas empezaron a fallar y llego el minuto fetiche de Xavi, el 60′, salieron Ferrán y Fermín y entraron Lewandowsky y Oriol Romeu; salió lesionado Mendy por los blancos y entró Camavinga. Y, coincidencia o no, ahí empezó el Barça a recular, a meterse muy atrás y a entregar peligrosamente el balón a un Madrid que se estaba creciendo, gracias a Camavinga.

La respuesta de Xavi a eso fue sacar a “los João’s” y dar entrada a Rafinha y a Lamine Yamal. Cambios valientes, pero Rafinha se ubicó en el costado derecho y Lamine en el izquierdo, quizá más provechoso hubiese sido poner a Rafinha por la izquierda a ver si con uno de sus buenos centros podía llegar alguna ocasión y colocar a Lamine por la derecha para buscar el uno contra uno contra Camavinga y asi evitar que subiese tanto.

En esas, Bellingham recoge un balón de una segunda jugada y saca un trallazo inverosímil al que Ter Stegen llegó un poco tarde. 1-1. El empate metió al Barça contra su propio arco y las pocas veces que salía peligrosamente a la contra se notaba la falta de ritmo de Lewy y de Rafinha; Lamine, por su parte, estaba influyendo poco en el juego, pues casi no le llegaban balones y es bien sabido que no se siente muy cómodo por ese lado.

Y cuando todo pintaba para un empate, Romeu pierde la marca de Bellingham, que entra en tromba y le cae un mal centro de Carvajal, incluyendo un rebote en Modric y así, en el último minuto, el Real Madrid se llevaba de forma totalmente inmerecida el Clásico. 1-2. El conjunto catalán sin duda mereció más, por lo menos llevarse el empate, pero el fútbol es así y el Madrid demuestra, un vez más, que no necesita jugar bien para ganar un partido, sea un amistoso en Valdebebas o la final de la Liga de Campeones.

Más allá del resultado, las sensaciones que dejó el equipo ante tantas bajas son muy buenas, dieron la cara, dominaron durante una hora el encuentro, pero se encontró con Jude Bellingham que, al menos en este inicio de temporada, todo lo que toca lo convierte en oro.

¡Esto sigue y aun hay mucha Liga! La próxima parada es en San Sebastián frente a la Real Sociedad y hay que seguir peleando, la enfermería se cerrará los próximos dias y eso ayudará a equilibrar la plantilla. De momento, el 5-3-2 / 3-5-2 dejó muy buenas sensaciones, aunque haya sido solo por una hora, pero, como decía Xavi, el camino es este. Esto es muy largo y LaLiga siempre es una competencia de resistencia, no de velocidad; seguimos y lo hacemos con la frente en alto.

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