El Estadio Johan Cruyff recibía al Osasuna Promesas en una batalla de filiales, que seguramente estarán luchando por los puestos que dan acceso al play off de ascenso y entre los 1.416 espectadores que acudieron hoy a ver el partido, estaba Lamine Yamal, apoyando a sus ex compañeros.

Un once de lujo, si se quiere, presentaba Rafa Márquez con nombres como el de Pau Víctor, esa implacable pareja de centrales Cubarsí – Faye, y un Marc Casadó que destila clase y profesionalidad como capitán del filial.

Paradójicamente, el Barça Atlètic empezó dinámico, con mucho fuelle y jugando bien al fútbol, pero con el correr de los minutos el Osasuna Promesas fue asentándose en el rectángulo de juego y el filial a verse sin ideas ni fluidez de juego. Astralaga estaba siendo el mejor por parte de los blaugranas y eso nunca es buena señal; no era que estaba llegando mucho el Osasuna, pero si que lo estaba haciendo con más peligro que su rival.

Y en una de esas, gran jugada colectiva del filial del Osasuna, que coronó Ander Yoldi, con un poco de suerte para marcar el 0-1. Los visitantes ya venían avisando, intentándo y encontraron premio, se jugaba el minuto 32 de la primera parte. El Barça Atlètic, lejos de reaccionar pudo encajar uno o dos goles más, pues en el 35′, prácticamente en la siguiente jugada del gol, Buján con un disparo envenenado puso a prueba a Astralaga y en el 37′ Auría remató completamente solo un corner, que por purita fortuna no subió el marcador.

Fin de la primera parte y muchísimo trabajo para Rafa Márquez en el entretiempo. Movida de mata, por parte del mexicano para que entraran Aleix Garrido y Unai Hernández por Marc Bernal e Iker Goujón, que no es que hayan jugado mal, sino que todos estaban en la misma tesitura.

Los cambios produjeron inmediatamente el efecto deseado porque nada más comenzar el segundo tiempo ya se veía un Barça Atlètic mucho más claro en sus ideas, con mayor intensidad, y generando verdadero peligro en el área rival. ¡Había partido en el Estadi! Ahora el problema no era falta de ocasiones, sino de puntería y, mientras tanto, Astralaga se estaba erigiendo en héroe, aguantado el 0-1 para que sus compañeros pudieran meterse en el partido.

Tuvimos que esperar hasta el minuto 79 para que nuestro goleador, Pau Víctor, en una jugada de pizarra (otra vez), recogiera un balón bajado por Cubarsí en un corner sacado por Moha y después de una serie de rebotes, colocar el empate. Merecidisimo, pero el filial quería (y necesitaba) la victoria para engancharse en los puestos de arriba.

Sexto gol en diez jornadas para un Pau Víctor en racha y que está aportando muchísimo al filial; se estará frotando las manos el Girona pues la cesión al Barça Atlètic es sólo por una temporada. Para poner en contexto el momento del de San Cugat del Vallés, decir que en treinta y seis jornadas de la temporada pasada, anotó siete goles… ¡y ya lleva seis en diez jornadas en la temporada actual!

Se le ve con mucha confianza, muy suelto, y apenas le queda una clara, la enchufa. Enhorabuena. El partido seguía con un asedio total, por parte de los catalanes y a un Osasuna saliendo rápido a la contra, pero Ander Astralaga estaba teniendo una segunda parte absolutamente inspirada, lo estaba parando todo.

Un minuto después, en el 80, sale un Diego Percán exhausto para que entrara Marc Guiu, ¿lo recuerdan, no?, e intentar la remontada con un Barça Atlètic totalmente volcado al ataque, buscando la victoria y confiado en que atrás están Cubarsí y Faye, vaya pareja de centrales. Estaba el filial del Barcelona jugando más con el corazón que con la cabeza, por más que su capitán, Marc Casadó, pidiese calma.

Y cuando todo parecía que finalizaría en empate, pase en profundidad para Marc Guiu, que hace que va para adentro, busca hacia afuera y clava un zurdazo inapelable al palo izquierdo del arquero rival. 2-1. Este chico tiene algo especial: lleva el gol en la sangre, tiene algo difícil de definir para cualquier entrenador o analista deportivo.

Parece no estar, que está como perdido en ese mar de piernas rivales, no toca mucho el balón, se tira poco a los costados, tampoco baja a recibir constantemente, pero si le queda una clara, sacas del medio. Y hay algo que no se encuentra muy a menudo en la esfera deportiva de hoy, y si lo encuentras vale muy pero muy caro: un jugador con “angel” para el gol, que no necesite muchas oportunidades para marcar una, que se le caigan los goles de los bolsillos.

Lo que vimos en Ansu Fati cuando hizo su escandalosa irrupción en el primer equipo del FC Barcelona. Sin tiempo para más, sumó el filial otros tres puntos y así seguir en dinámica positiva, escalando posiciones e intentando alcanzar el objetivo a final de temporada, el anhelado ascenso. Marc le puso la guinda.

El próximo partido es contra el Rayo Majadahonda, que ocupa la parte baja de la tabla, lo cual es una excelente oportunidad par dar el golpe y definitivamente consolidarse en los puestos de arriba. ¡Seguimos!

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