Sigue sin poderle ganar Xavi Hernández, como técnico del primer equipo del FC Barcelona al Rayo Vallecano, pues la visita liguera de este sábado se saldó con un triste empate a un gol. En otro soporifero partido del conjunto culé, pudo al menos llevarse un punto frente a un Rayo, al que el Real Madrid tampoco pudo vencer y el Girona tuvo que emplearse a fondo para derrotarles.

Salió de inicio Frenkie de Jong, grata sorpresa, con la banda de capitán, junto al cumpleañero Pedri, dejando el pivote para Oriol Romeu. Cancelo y Balde en las bandas, aunque el portugués se paraba como interior cuando el Barça atacaba y Christensen con Iñigo en la pareja de centrales; ya se sabía que Iñaki Peña sería el guardameta y arriba Ferrán, Lewy y Lamine.

Sacó de en medio el Barcelona, curiosamente, con la misma jugada que frente al Alavés, afortunadamente sin consecuencias negativas esta vez. Los blaugranas trataban de organizarse con el balón, saliendo más con De Jong que con Romeu, pero el equipo, nuevamente, estaba muy estirado y era necesario traslado mucho el balón y eso nunca es buen síntoma.

El Rayo iba a lo suyo, tratando, como en partidos anteriores, de taladrar la banda derecha del Barça, presionando bien arriba y ganando mucho los segundos balones. Daba la sensación de que los visitantes siempre iban una marcha menos, sin intensidad, sin ganas, sin alegría, parecía un equipo sin alma, todo el juego era muy previsible, muy lento, sin ningún elemento sorpresa.

Los locales tampoco era que estaban haciendo mucho, pero sabían bien del estado anímico de este Barcelona, que sigue sin reencontrarse consigo mismo y, aupado por su gente, estaban llevando más peligro al área rival que su contrincante. Lewandowsky ya había tenido la suya, pero el balón se le fue un poco largo y Lamine, con un precioso “slalom” pudo ponernos en ventaja, pero su disparo salió muy suave a las manos del portero.

No pasaba mucho ni de uno ni de otro lado, cuando en el minuto 38, Unai recoge un rebote y saca un obus que se le cuela a Iñaki por su palo izquierdo. 1-0 y otra vez a remar desde atrás. Fue una de esas jugadas donde se combina la mala suerte con la polémica, pues en la jugada había fuera de juego posicional de Óscar Valentín, similar al de Joao Félix en Granada… aquel lo invalidaron, este subió el marcador. ¿Cuál es el criterio, entonces, que aplican los árbitros y la sala de VAR?

Y así finalizaba la primera parte, rácana, sin ideas ni juego, pero que no mereció el Barcelona irse perdiendo al descanso; montas un circo y te crecen los enanos, pues eso. La segunda parte, como suele ser costumbre ya, empezó sin cambios, pero con una mejora en la actitud, en la velocidad y con una leve mejora del juego… al menos en cuanto a sensaciones porque tampoco era que los cules llevaban mucho peligro al arco rival.

Habia que mover el avispero y Xavi sacó a Ferrán y a Romeu para que entraran Joao Félix y Gundogan, lo que le dio más vértigo al equipo pero no más claridad en ataque. Entró Rafinha por Lamine. El brasileño, con poco tiempo en el campo, conecta un zurdazo que pega en la base del poste izquierdo, el rebote le cae a Lewandowsky, pero mandó el balón fuera, presionado por el central rival; no había manera. Minutos después, entraba Fermín por Pedri, buscando más energías arriba.

A estas alturas, el Rayo estaba arrinconado, pero sin pasar demasiados apuros, corría ya el minuto 82. Iñigo Martínez mete un balón en profundidad para Alejandro Balde y Lejeune, intentando rechazar, la metió en su propio arco, merecido 1-1 y quedaban al menos 10′ para buscar una remontada que debió haber llegado en un penalti no pitado a Rafinha. El Pacha Espino golpea la pierna del brasilero, pero Munuera Montero no quiso saber nada al respecto.

De ahí en adelante, el Rayo se dedicó a perder tiempo y dejar que los minutos de descuento fueran pasando para llevarse al menos un punto. Otro mal partido del FC Barcelona y habrá que reaccionar rápido porque el martes llega el Porto buscando dar la campanada logrando clasificación y el primer puesto del grupo. Ahora mismo, cualquier equipo se nos sube a las barbas.
Pareciera que hay jugadores que no deben salir más de titular, caso Oriol Romeu y otros en que es imperioso ver una reacción como Joao Félix, Balde y Gundogan. En otros tiempos, el partido del martes en casa, fuese un mero trámite; hoy por hoy, habrá que prepararlo como si fuese la final de la Liga de Campeones. Hay mucho trabajo que hacer por parte de Xavi y su staff, pero también los jugadores tienen que despertar antes que la temporada se complique.

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