Ha caído eliminado el Rey de Copas, el FC Barcelona, en el Estadio San Mamés 4 goles por 2 en un encuentro tan vibrante como sorpresivo. En un típico partido copero, lo que se vio sobre el rectángulo de juego fue más bien una pelea de perros callejeros, que sabían que el que pasara a semifinales tenía enormes chances de llevarse el trofeo a casa.

Lamine Yamal le perdonó la vida en dos ocasiones a los leones y esto es un juego de que si no haces te hacen; cuando mejor estuvo el Barcelona no pudo, un vez más, cerrar el partido y ahí se le complicó la noche. Y no es que jugara mal el crío, todo lo contrario, firmó un golazo que nos hizo recordar a aquel Messi de los slaloms y rosquita al palo lejano del arquero.

Entró Christensen en el once titular y se mantuvieron Ferrán y Lamine, junto a Lewandowsky en la punta del ataque; Kounde al lateral derecho y el resto los mismos actores del fin de semana. El ambiente en San Mamés era una verdadera caldera que terminó de explotar a los 36 segundos, cuando Guruzeta ponía el 1-0. Menudo arranque de partido.

Entre una serie de rebotes, malos despejes y mala suerte, los blaugranas estaban demasiado rápido en desventaja; lo advertiamos en la previa: los primeros 10-15 minutos el Athletic te mete mucha presión. Sin embargo, los de Xavi sacaron de en medio y realmente empezaron a hacer un partido bien serio, moviendo la pelota, atacando los espacios y controlando el juego.

Son de esos partidos que sabes que el gol tarde o temprano va a llegar porque tu equipo tácticamente está llevando el partido a donde quiere. Y en un golpe de suerte, apareció el empate, pues la defensa del Athletic, intentando despejar un balón, rebotó en Lewandowsky y se fue al fondo de la red. Merecido empate, por lo que se estaba viendo en Bilbao.

Posteriormente, empezó el “showtime” de Lamine, luego de un comienzo algo timorato; cada vez que recibía el balón era un incordio para la defensa local. En una de esas, recibe y mete una diagonal que firmaría el mismísimo D10S, regateando todo lo que le salía al paso y buscando el hueco para meter un trallazo al palo lejano de Unai. Un go-la-zo para el 1-2.

Sintieron el golpe los locales y el Barça empezó a controlar el balón y el partido, bajando el ritmo y el ímpetu a los de Valverde, tocando y tocando la pelota. En un balón suelto, sale una contra mortal y Lamine queda mano a mano con Unai, pero la “picadita” que intentó se fue fuera por poco…quizás hubiese sido la sentencia del partido y el pase a semis.

El segundo tiempo empezó igual que el primero con los locales intentando presionar arriba, y otra vez el Barcelona entraba destemplado porque dejaron centrar a Nico Williams con todo el tiempo del mundo y puso medio gol en la cabeza de Sancet, firmando rapidísimo el empate a dos. Errores y/o falta de concentración impropia de jugadores de élite.

No se arrugaron los visitantes, pero las piernas empezaban a fallar, la posesión duraba poco y daba la sensación de que estaban metiéndose muy atrás. Sin embargo, aguantaron el tipo y en el minuto 85, cuando todo parecía destinado a la prórroga, Lamine le robó la cartera a Paredes y se fue en velocidad, quedando completamente mano a mano con Unai, otra vez.

El juvenil enfiló el área, dribló al portero, y con todo a favor envió el esférico por encima del travesaño; ahora si, el tiempo suplementario era lo siguiente que veríamos. Y lo arrancó bien el Barça, apoderandose del balón, pero sin exigir demasiado al Bilbao…ellos, la tenían poco, pero la usaban mucho mejor y con mucho más peligro.

Y otra vez llegó el blooper, el error, la falta de concentración, o todas juntas porque cuando finalizaba la primera mitad del descuento, Iñaki Williams se fue en velocidad, disparó al palo y él mismo empujó el rebote al fondo de las mallas, 3-2. Olía a golpe definitivo porque los visitantes lucían muy cansados ya y algunos cambios no aportaron absolutamente nada.

Al contrario, pues finalizando el segundo periodo suplementario, perdió Sergi Roberto (el cual había entrado por Pedri) un balón de forma inocente, cedieron para Nico Williams y con un precioso golpeo de tres dedos ponía el cuero en el ángulo derecho del arco de Iñaki Peña, 4-2 y merecido pase a semis del Athletic Club de Bilbao. Enhorabuena para ellos.

A toro pasado es muy fácil decir las cosas, pero es raro que ni Fermín López, ni Vitor Roque hayan tenido minutos, sobre todo viendo el desgaste de Gündoğan y de Ferrán Torres, por ejemplo.

Pues nada, a pensar en el Napoli y en cómo remontar los siete puntos que ahora mismo nos separan de la punta en el campeonato nacional de Liga porque la segunda oportunidad de ganar algún título está temporada se ha es fumado.

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