Reválida “SúperClásica” para el FC Barcelona, frente al Real Madrid, después del doloroso varapalo europeo del martes. El Santiago Bernabéu albergará lo que, a grandes rasgos, será la “Final” del campeonato liguero, pues si los locales ganan (o incluso empatan), el campeonato habrá quedado visto para sentencia.

Si el FC Barcelona asalta, una vez más, el feudo blanco, se pondría a cinco puntos del líder y posiblemente con “goal average” a favor. Vamos, que cinco puntos todavía es muchísimo, sobre todo por las jornadas que quedan para que finalice el torneo, pero al menos brotaria cierta incertidumbre en cuanto a quién será el Campeón de Liga está temporada.

Habló Gündoğan en las horas previas al Clásico. También lo hizo Xavi en su comparecencia ante los medios y la sensación es que dentro del vestuario hay ganas de salir al césped a demostrar que, once contra once, el Barça se ha vuelto un rival muy duro de batir. Sobre todo en las últimas semanas, donde demostró una impresionante racha.

Xavi tiene dos posibilidades, o que quiera armar un 4-4-2 para intentar protegerse de las rápidas transiciones de Vinicius y Rodrigo. O, por el contrario, ir a por ellos con un 4-3-3 usando a Rafinha y su gran estado de forma para un planteamiento “mixto”: cuando atacan, Rafinha es el extremo izquierdo. Cuando defienden, Rafinha se vuelve un interior.
Todavía está en la retina del culé el partido de la primera vuelta en donde el Barça controló gran parte del encuentro se puso adelante rápido en el marcador, pero un par de errores conceptuales mandaron todo al traste. Aquel día el Madrid ganó en Montjuic dos goles a uno en el último minuto, dejando un sabor agridulce en toda la culerada.
En teoría, el Barça debería estar un pelin más fresco que los blancos porque tienen un día más de descanso y no tuvieron que jugar prórroga entre semana. Aunque en partidos tan igualados como este, ese es un dato que realmente influye poco. ¿Christensen o Sergi Roberto? Quizá Sergi Roberto tenga asignado un papel “especial” mañana como cinco.
El Capitán y canterano entiende muy bien estos partidos, sobre todo cuando le ha tocado jugar de interior con llegada desde segunda línea. Esos roles, al menos a priori, parecen reservados mañana para Gündoğan y para De Jong, Sergi Roberto jugaría cómo mediocentro, con Rafinha, Lamine y Lewandowsky arriba.
Atrás, lo más probable es ver a Cancelo por la izquierda, Cubarsí junto a Araujo en el centro de la defensa y Koundé en el lateral derecho. Por el envión anímico del Madrid y siendo el fútbol un estado de ánimo, el Barça debe evitar que los locales manejen mucho tiempo el balón, usando la presión alta para recuperar tras pérdida.
Sino, podría producirse un escenario similar al del partido frente al PSG el martes pasado, el contrario apoderado del esférico y los blaugranas esperando atrás. Dadas las circunstancias, este partido debe ser un “matar o morir” y para ello lo primordial es ser valientes, confiando en las capacidades que el equipo ha mostrado estas últimas semanas.
Puede ser el último gran partido de la temporada y el último tren para intentar revalidar el título liguero. ¿Será también el último Clásico de Xavi Hernández como entrenador del primer equipo del FC Barcelona? Parece que sí. Decía Johan Cruyff, que no tiene derecho a ganar, quien tiene miedo a perder…pues eso.

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