Una vez más, como siempre, ante la adversidad, las dificultades económicas, los malos tiempos, aparece La Masía, santo y seña del FC Barcelona, el cual puede presumir de tener la mejor academia de futbol formativo de todo el mundo. Si horas antes, el dieciseisañero Marc Bernal, firmaba un doblete y un partido de escándalo para darle tres puntos al filial, ahora fue Marc Guiu el que a los 34 segundos de haber entrado, daba el gol de la victoria.

Victoria importantísima porque el Real Madrid había pinchado frente al Sevilla y tanto Atlético como Girona, habían ganado su encuentro correspondiente a esta jornada, apretando las cosas en los puestos de arriba. Apostaba Xavi por un 4-4-2 con Fermín haciendo de Gavi, como falso extremo izquierdo y con Ferrán y Joao Félix arriba. Oriol Romeu, Gundo y el mencionado Gavi, completaban el cuadrado; Iñigo Martínez salía haciendo pareja de centrales con Christensen. Pintaba bien.

Pero, los hermanos Williams y Guruzeta complicaban la salida y Romeu no podía recibir para suministrar balones con calidad. Sin embargo, daba más sensación de peligro el conjunto culé que los bilbainos, pues Iñigo estaba inspirado atrás, muy seguro y João Félix era una amenaza constante cada vez que tocaba el balón. Un trallazo al larguero, por parte del portugués, después de una muy buena jugada colectiva, metía el miedo en el cuerpo a los leones.

Pero faltaba profundidad, Fermín es mucho más peligroso como interior derecho, que por la izquierda, ya sea de interior o falso extremo. Un paradón del portero del Athletic evitó que se cantara un gol y abrieran la lata; el mismo Unai Simon volvió a desbaratar una chance de Ferrán Torres y empezaba a desesperar a la bancada culé, que veía como se desvanecía el primer tiempo con un par de intentonas muy peligrosas de los Williams, reclamando un posible penalti en una jugada en el centro del área, entre Joao Cancelo y Nico Williams. Nada. 0-0 al descanso.

Era claro que se necesitaban cambios, los cuales llegan, por lo general en el minuto fetiche de Xavi, el 60; tal cual, en el 60′ se marchaban Oriol Romeu y Christensen para que entraran Lamine Yamal y Ronald Araujo. Mal partido de Romeu, ahogado en la presión y sin poder dar continuidad al juego tocando de primera, ya va siendo claro que este tipo de partidos de toma y dame no le favorecen para nada y que incluso, el Barça, debería evitar a toda costa.

Pero advertiamos en la previa dos cosas. La primera, evitar entrar en un juego loco de ida y vuelta. La segunda, el debut de Marc Guiu. En cuanto a la primera, este fue otro partido donde el Barcelona parecía descontrolado, atacando mal porque estaba defendiendo mal, sin controlar el balón, con mucha anarquía para salir jugando, sin imponer condiciones y dependiendo en exceso de la inspiración de alguno de sus jugadores, eso siempre es un mal síntoma.

El partido parecía perfilarse para un amargo empate a cero porque el Atlhetic tampoco estaba siendo especialmente peligroso y los catalanes seguían sin ideas, espesos, agarrados al talento de Joao Félix y poco más. Lamine Yamal estaba siendo poco surtido de balones, otra vez, y el juego por dentro era casi inexistente. Eso nos lleva a la segunda cosa que advertimos en la previa, minuto 80, sale Fermín López y entra Marc Guiu; 34 segundos bastaron para liarla completa.

Recibe Joao Félix en la mitad del campo y con un giro precioso enfila hacia la portería contraria, Guiu le marca el pase, un toquecito para controlar el balón y definición perfecta frente a Unai Simon, el responsable hasta ahora de ese 0-0, y portero nada más y nada menos, que de la Selección española. Extasis total, La Masía al rescate, nuevamente. Diecisiete años tiene ese niño, diecisiete.

Tres puntos de oro que calientan desde ya el Clásico del sábado, significando que el que gane, será el líder provisional de LaLiga y dará un golpe sobre la mesa… y si empatan, podría el Girona subirse a la cima o el Atlético de Madrid. Así de ajustadas están las cosas. Pero, antes hay Liga de Campeones y ganar al Shakthar en Montjuic, podría significar poner pie y medio en octavos de final, así que hay que ir partido a partido. Y La Masía estará ahí para ayudarnos, siempre.

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