3 de agosto de 2026
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Este viernes 24 de mayo el FC Barcelona comunicó oficialmente, la destitución de Xavi Hernández como entrenador del primer equipo. El egarense tendrá su último encuentro en el banquillo blaugrana, el próximo domingo en el Sánchez Pizjuán, ante el Sevilla.

En un nuevo cambio de libreto, el tercero en lo que llevamos de año, el presidente Joan Laporta le comunicó esta mañana al exfutbolista blaugrana, que su etapa frente al banquillo había terminado.

Hay que hacer un recuento de los hechos hasta el momento. El 27 de enero, luego de la derrota 3 – 5 ante el Villarreal, fue Xavi quien anunció su salida del banquillo al finalizar la actual temporada. Una decisión sorprendente, pues en septiembre se había anunciado su renovación hasta 2025.

En la rueda de prensa, el exfutbolista dijo que “lo tenía decidido hace tiempo, no tiene sentido continuar. Soy un hombre de club y no quiero ser un problema”. Reafirmó que fue una decisión que tomó él y que también lo hacía para “liberar a los jugadores”.

En las ruedas de prensa posteriores a su anuncio, el técnico no solo reafirmaba su decisión, sino que, ante la mejora en los resultados, decía que los jugadores se habían liberado, una frase que podía interpretarse de mil maneras, pero que no será en esta nota donde se haga.

Mientras el técnico anunciaba su decisión y se reafirmaba en cada rueda de prensa, el presidente Laporta intentaba convencer al entrenador de revertir su decisión, pues entendía que lo mejor para el club era darle continuidad al proyecto que se había iniciado en noviembre de 2021.

Es así como llegamos al 24 de abril, día en el que, luego de una cena entre el presidente, el entrenador y otros integrantes del área deportiva del club, se conocía que Xavi había cambiado de opinión. Pues, había decidido continuar y respetar su contrato.

Sin embargo, el pasado 15 de mayo daba una rueda de prensa que dinamitaría la situación y nos llevaría a un nuevo cambio en los planes del club. En la comparecencia, Xavi tuvo palabras poco afortunadas en algunos temas que ocupaban la actualidad de la institución.

Entre otras cosas, dijo que el plan con Vítor Roque era que llegara en julio y no en diciembre, pero que las lesiones de Gavi y Balde habían precipitado los acontecimientos. El mismo Xavi había dicho en diciembre, que ojalá pudiera haber espacio salarial para adelantar la llegada de Vítor Roque, pues el equipo necesitaba un jugador más en el ataque.

Luego, añadió que “el culé debe entender que la situación es muy difícil, sobre todo a nivel económico, para competir con los máximos competidores, tanto con el Madrid en España, como en Europa. Nosotros tenemos una situación económica que no tiene nada que ver con 25 años atrás, cuando el entrenador decía ‘quiero a éste, éste y éste’. Ahora, no es así”.

Estas palabras sentaron muy mal, no solo por lo que había trascendido de la cena donde Laporta lo ratificó para la próxima temporada, sino por sus propias palabras en la rueda de prensa posterior a esa cena, en la que decía que esperaba la próxima temporada con mucha ilusión y que había sentido el respaldo tanto de la directiva, como del plantel.

Luego de esa rueda de prensa los acontecimientos se precipitaron y la molestia del presidente por las palabras del entrenador lo hicieron cambiar de decisión y optar por un cambio en el banquillo, que ahora apunta, según la prensa, a Hansi Flick.

El manejo de la situación, no ha sido la mejor. Sobre todo, porque la imagen del club ha quedado muy debilitada y genera dudas, en torno a la planificación del proyecto deportivo.

Xavi no estuvo afortunado en sus tempos en enero, pues el equipo iba a entrar en la fase decisiva de la temporada y el entrenador anuncia una decisión que se iba a ejecutar con retraso, porque no sería hasta el final de temporada, cuando saliera del club.

La exposición de sus motivos, tampoco fueron las más afortunadas, pues dijo que ser entrenador del Barcelona no compensaba porque no estaba disfrutando su trabajo. Además, dejó alguna crítica velada a sus jugadores.

Luego, el presidente Laporta, tampoco estuvo afortunado. Primero, porque hizo varios intentos para que Xavi cambiara su decisión y al final todo pareció muy forzado. Y luego, porque tras ratificarlo con lágrimas en los ojos, decide virar el volante y cambiar nuevamente su decisión.

Las filtraciones que han habido estos últimos días, han sido muy desafortunadas. Sea quien haya sido y con el motivo que haya sido, no ha sido elegante poner en boca de toda la prensa y de toda la afición, la continuidad del entrenador sin que él lo supiera primero.

Nadie duda del amor y del enorme compromiso que sienten Joan Laporta y Xavi Hernández con el club y sus socios, pero recordemos que la mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo.

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