Hoy se cumple un mes, exactamente, de la puesta en escena que protagonizó Marc Ciria, con la campaña para la no venta de Barça Licensing & Merchandising -BLM- y que dejó como resultado, el fracaso de la iniciativa, al no pasar la validación del Club, según los Estatutos vigentes, por el incumplimiento de los estándares mínimos exigidos.
Puede que sea un tema de interpretación o quizá un profundo desconocimiento de los Estatutos que rigen al FC Barcelona. En cualquier caso, cada uno es libre de sacar sus propias conclusiones. Eso sí, lo que ocurrió hace dos días, debería preocupar, como mínimo.
Marc Ciria presentaba ante la Oficina de Atención al Barcelonista -OAB-, un total de 3.205 firmantes, que estaban a favor de la solicitud para incluir en la próxima Asamblea General, la Revocación de la autorización para la venta del 49,9% de BLM, la cual fue aprobada por los Socios en 2022 y que, hasta el momento, según el propio Club, no tiene ninguna intención de hacer efectiva esa opción.
Hasta aquí, todo parece en orden. Incluso, hasta se diría que es una “propuesta legitima”, por parte de un grupo de Socios. Pero, ¡saltan las sorpresas!
De esas 3.205 peticiones, 1.867 fueron validas. 738, no pasaron el corte. Y 600 eran digitales, con lo que eso implica.
¿Qué pasó?
El Club explica que, esas firmas no podían ser validadas, por las siguientes causas:
- 452 tenían incumplimiento del requisito de antigüedad -5 años-.
- 25 no disponían de la edad mínima.
- 139 no eran socios, socias o ser ilegible.
- 121 estaban duplicadas.
- 1 no tenía firma.
A estos datos, se deben añadir las 600 peticiones en línea -3 repetidas-, que se presentaron impresos, en formato de hojas de Excel. En total, 1.338 solicitudes no tenían validez.
Para el ojo común, son simples números y sin más. Pero, para los “expertos en finanzas”, esas 1.338 firmas, representan el 41,74% de las solicitudes presentadas: 738 -23,02%- + 600 -18,72%-, y es aquí donde saltan las alarmas, por el porcentaje de riesgo que existe para que la petición no prospere.
Desde el día uno, no eran pocas las voces que hacían llamados de atención: unos, por el tema de la página web, en la cual se recogían las solicitudes digitales. Incluso, había quien iba más allá. Se advertía sobre una posible multa para Ciria y su movimiento, por parte de la Agencia Española de Protección de Datos -AEPD-, puesto que, la página no contaba con requerimientos de seguridad.
Otros, argumentaban que las firmas digitales no tendrían validez alguna, puesto que no se contemplan en los Estatutos. A todo esto, Ciria explicaba que, ellos tenían otra interpretación, ya que, el Voto por Correo para las Elecciones, es valido, por ende, las peticiones tenían que ser incluidas.
Pero, más allá de interpretaciones y cada quien hará las suyas, en principio, desde que Ciria contactó con la Oficina de Atención al Barcelonista, sabía que las firmas digitales no se computarían o que tendrían problemas para anexarlas.
Es decir, desde un inicio ya el Grupo que contaba con Mar Ciria, Antoni Martin, Iván Cabeza, Marc Duch y Jaume Barroso, estos dos últimos, líderes de los Grupos de Opinión, Manifest Blaugranay Compromissaris FCB, respectivamente y firmantes de la Petición de Dimisión del actual Presidente de la Junta y por ende del Club, Joan Laporta, el pasado enero, sabrían que, como mínimo, ese 18,72%, representativo de 600 solicitudes, era una lotería. ¿Estaban dispuestos a arriesgar ese porcentaje, incluso protocolizando dichas firmas, ante Notario? Solamente ellos, conocen la respuesta…
Ahora bien, con respecto a las otras 738 peticiones, que no fueron validadas, retumba otra alarma. Quizá, la más importante, más allá de colocar Socios, que no lo son, menores de edad o duplicados, que ya es preocupante. Algunos dirán, que fueron víctimas de la buena fe y puede ser válido.
Pero, como parte de la activación de la propuesta y que contó con una extensa cobertura en todos los medios de Catalunya, parece curioso, cuando menos, que no se abordara un punto bastante importante, por parte de los «fiscales de la prensa», cuando ellos lo saben todo, incluyendo el menú que pide la actual directiva.
En varias oportunidades, el Grupo solicitó el Censo de los Socios del Club, con el fin de “gestionar” la recolección de las firmas para blindar el proces, y es aquí, donde hay clave electoral. Dentro de los impulsores, hay gente que conoce bastante bien las normativas. Por ende, deberían saber que, el acceso al Censo de Socios, no es libre. Salvo en época electoral y solamente los candidatos a la Presidencia -no los precandidatos-, cuentan con el acceso, pero con limitaciones, por razones más que evidentes, derivadas de la protección de la data.
Pero, si conocen ese pequeño detalle, ¿por qué solicitan el Censo?, ¿otro error?
Algunos, dirán que era para verificar las firmas y que todo estuviera en orden, en la propuesta. Otros, pensarán que es para tener acceso al Censo y comenzar el juego electoral desde octubre, con una coalición, o una candidatura propia, y que, al contar con esa data, cambiaría la balanza en las candidaturas adversas al oficialismo, ya que esa información valdría su peso en Oro, cuando todavía ni hay fecha para las Elecciones.
Resulta extraño, que, sin ningún tipo de noticia o rumor, de la nada saltara la iniciativa para vender el 49,99% de BLM, cuando el propio impulsor, estuvo de acuerdo con una posible venta, en su momento.
Cada uno tendrá su propia verdad y se sumará a la hipótesis que prefiera, incluyendo a los “conspiranoicos”, pero con el riesgo de las firmas electrónicas en el horizonte, sin tener seguridad de la data con el resto de solicitantes, con poco tiempo, más allá de una campaña atronadora en Redes y medios, ¿valió la pena la inversión de varios miles de euros, teniendo en cuenta que Ciria y el Grupo quedaron tocados electoralmente, por errores propios?, ¿BLM era el camuflaje para el Censo?
Lo que sí es cierto, es que, en año electoral, todo vale. Y, en las guerras, lo primero que se pierde, es la verdad…
¡Amanecerá y veremos!
